
JAVIER ANGULO
FOTOGRAFÍA: CARLOS LUJÁN
El secreto de MR. AB está, quizá, en la suma de dos trayectorias muy distintas, aunque perfectamente complementarias. Por un lado, Rafael Medina, duque de Feria, es profesional de la moda desde la infancia. Hijo de Nati Abascal, musa, modelo y estilista vinculada a marcas como Armani, Valentino u Oscar de la Renta, Medina fundó Scalpers en 2007 para poco después trabajar en Massimo Dutti, marca perteneciente a Inditex, conglomerado fundado por Amancio Ortega. Por otro lado, Tomás Laso-Argos es un empresario con una amplia experiencia en la sastrería a medida. Juntos detectaron un vacío claro: existía una oferta sofisticada para el bespoke (hecho a medida), pero no para una ropa cotidiana con ese mismo nivel de exigencia. Fue así como nació MR. AB, acrónimo de absolute bespoke, una propuesta de prendas prácticas y bien hechas —camisas, sobrecamisas, pantalones casuales o polos— pensadas para el día a día de un hombre urbano y cosmopolita.
“Tras la pandemia, detectamos que era necesaria una moda sin logos, prendas atemporales que destacaran por su calidad y con atención al diseño y los detalles”, dice Medina desde la boutique de MR. AB en la Galería Canalejas, en el Hotel Four Seasons de Madrid. “Después de 17 años vistiendo gente por el mundo, me di cuenta de que los hombres no sabían dónde comprar prendas para el día a día”, añade Laso-Argos. Fue entonces cuando fundaron una marca enfocada en el lujo cotidiano que ofreciera básicos elaborados con tejidos ideales para viajar y que abarcaran tanto la tradición como la contemporaneidad, con la elegancia como punto de partida. Siempre con una cuidada atención al detalle. “Siempre hay algo diferente –dice Laso-Argos–, en el puño de una camisa, en los blazers de un solo botón o en una solapa distinta”.
Detalles de la boutique, templo de ese lujo silencioso que predica la marca. En este espacio, el segundo en Madrid, todo lo que hay, también muebles, libros y accesorios, está a la venta.
Tras esa primera boutique a escasos metros de la Puerta del Sol de la capital española, MR. AB ha abierto una segunda en el distrito de Salamanca, un local que, según Laso-Argos, “no es una tienda”. “Es un espacio donde ocurren muchas cosas. Tenemos muebles, libros, todo lo que está en la tienda está a la venta. Hasta tenemos un vino propio con etiqueta de MR. AB elaborado por la bodega Marqués de Murrieta”. La nueva tienda ha permitido a Medina y Laso acercarse a un público (turistas internacionales de alto poder adquisitivo, empresarios y deportistas de élite) al que de otra manera no hubieran tenido acceso. La idea era ofrecer a la clientela la idea de hogar, de ahí la elección de María Santos como interiorista, especializada en la decoración de vivienda.
En tonos sobrios como blancos, crudos, azules y negros, y con tejidos como el cashmere, el lino, el algodón o la seda, la idea de MR. AB se sostiene sobre la posibilidad de ofrecer al cliente propuestas versátiles —cuellos mao, abrigos de una sola pieza, camisas de lino sin puño, pecheras de piqué— que funcionan tanto en una comida informal en la playa como en una cena de gala. Los materiales deben ser agradables al tacto, duraderos y capaces de aguantar una jornada completa sin estropearse. Son prendas pensadas para distintos escenarios y perfiles: un abogado en Madrid, un empresario en Miami que recoge un premio en un barco o un financiero que busca actualizarse.
“Podemos vestir a personas de 18 y de 70 años”, sentencia Laso-Argos antes de hacer hincapié en algunos de los puntos innegociables de la casa: “No hacemos rebajas, competimos con el lujo con el realismo, con prendas para toda la vida que no son aburridas”, dice. Además, la marca ha ampliado su oferta a través de colaboraciones con firmas afines, como Carmina, casa mallorquina de calzado; o Creed, una marca de fragancias artesanales. “Si algo nos gusta, lo atraemos a nuestro universo”, explica Laso-Argos. “Apostamos por proveedores de Francia, España, Italia o Portugal que conocemos desde hace años por la calidad de sus tejidos”, agrega Medina.
En las últimas dos décadas, Laso-Argos ha dado la vuelta al mundo con sus trajes, vistiendo clientes en Dubái, Bangkok, París y Londres, mientras que la vida de Medina ha transcurrido entre desfiles y veraneos con diseñadores y aristócratas. La expansión, pues, era una cuestión de tiempo. Tras el éxito de las boutiques madrileñas y las presentaciones del pasado verano en Ibiza y Santa Eulalia, templo de la sastrería barcelonesa, MR. AB abrió en Marbella y planea hacerlo en Miami.
