Blancpain y el legado neo-vintage del Villeret

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foto: cortesía de la marca

Hay colecciones que nacen para acompañar una época y otras que terminan definiéndola. Ese fue el caso del Villeret de Blancpain, una línea que desde los años ochenta ayudó a devolver protagonismo a la relojería mecánica en un momento en que el cuarzo parecía haber cambiado para siempre las reglas del tiempo. Ahora, en colaboración con Subdial, la maison suiza presenta Blancpain Villeret, una exposición que revisa el legado de esta colección a través de algunas de sus piezas más emblemáticas.

La muestra se celebrará del 22 al 23 de mayo de 2026 en el Subdial Clubhouse de Farringdon, en Londres, y reunirá relojes que abarcan desde la década de 1980 hasta la actualidad. Más que una retrospectiva, la exposición propone una lectura cultural y estética de un periodo decisivo para la relojería contemporánea. A través de complicaciones pioneras, innovaciones técnicas y diseños que hoy forman parte del imaginario clásico de Blancpain, el recorrido explora cómo la firma defendió la tradición mecánica precisamente cuando la industria parecía mirar en otra dirección.

foto: cortesía de la marca

El Villeret nació como una reivindicación silenciosa de la elegancia clásica, pero también como una plataforma de experimentación técnica. Mientras muchas marcas perseguían la precisión electrónica y la producción masiva, Blancpain apostó por movimientos mecánicos complejos, acabados artesanales y una visión profundamente ligada a la herencia relojera suiza. Esa combinación entre tradición y modernidad terminó convirtiendo a la colección en uno de los pilares del llamado universo neo-vintage, hoy especialmente valorado por coleccionistas y entusiastas de la alta relojería.

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“Las creaciones de Blancpain de esta era ayudaron a redefinir la relojería mecánica moderna”, explica el historiador y coleccionista Jeffrey Kingston, una de las voces más respetadas del sector. Una idea que comparte Marc A. Hayek, presidente y CEO de la firma: “El Villeret fue mucho más que un homenaje a la tradición relojera. Abrió nuevas perspectivas y reavivó el interés por la relojería mecánica”. Más allá de la nostalgia, la exposición demuestra cómo muchas de las decisiones creativas tomadas entonces siguen influyendo hoy en el diseño y la narrativa de las grandes casas relojeras.

foto: cortesía de la marca

En un momento en que la industria vive una nueva fascinación por el neo-vintage, la exposición de Blancpain funciona también como recordatorio de que el lujo auténtico rara vez necesita reinventarse desde cero. A veces basta con proteger una idea a contracorriente hasta que el tiempo le da la razón. Y pocas colecciones representan mejor esa resistencia elegante que el Villeret.

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