El horizonte sin final de Hermès: “Escalera Infinita”

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© Javi Dardo, cortesía

Los viajes que permanecen en la memoria son aquellos que nacen en el instante en que la mirada acepta abandonar el suelo firme. “Escalera Infinita” ofrece esta experiencia: un territorio suspendido, construido para quienes se atreven a seguir un camino cuyo destino permanece oculto, como si cada peldaño guardara la promesa de un paisaje todavía inexistente.

Inspirada en L’Appel du Large, el tema anual de Hermès para 2026, la instalación concebida por Mesura convierte los escaparates de la boutique de Paseo de Gracia en una arquitectura abierta al asombro. El vidrio deja de ser un límite y se transforma en un umbral; detrás aparece un escenario que parece respirar con la misma libertad que la imaginación.

© Javi Dardo, cortesía

Dos grandes escaleras irregulares se despliegan en múltiples direcciones, desafiando la gravedad y cualquier certeza sobre el espacio. El eco de las arquitecturas imposibles de M. C. Escher atraviesa la composición, mientras las perspectivas se doblan, las escalas cambian y la lógica se diluye hasta convertir cada ángulo en una pregunta.

Las siluetas de esos paisajes toman vida a partir de la iconografía de los carrés de Hermès. Motivos, líneas y símbolos se expanden como mapas de territorios soñados, dibujando un universo que parece existir únicamente para quien decide recorrerlo con la imaginación. Cada escalera propone una elección distinta; cada giro revela un horizonte inesperado.

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La obra dialoga con la memoria de la arquitectura a través de referencias que evocan la poesía urbana de Aldo Rossi y el equilibrio clásico de Andrea Palladio. Esas voces se funden con el lenguaje de Hermès hasta construir una narrativa compartida, en la que el objeto, el espacio y la artesanía hablan el mismo idioma silencioso.

El yeso sostiene ese relato con una delicadeza casi escultórica. Su superficie conserva huellas, texturas y gestos que recuerdan el trabajo paciente de los oficios locales que dieron cuerpo a la instalación. La materia adquiere movimiento, como si pudiera registrar el paso del tiempo y convertirlo en relieve.

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El resultado oscila entre el sueño y la precisión, como una ilusión cuidadosamente construida para recordarnos que perderse puede ser un acto de confianza. Escalera Infinita no conduce a un lugar concreto; conduce a una manera distinta de mirar. Y permanecerá abierta hasta el 28 de noviembre de 2026, esperando a quienes acepten la invitación de subir sin necesidad de conocer el final del camino.

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