
Pedro Casablanc posa para Gentleman en las oficinas de Netflix en Tres Cantos (Madrid).
IRENE CRESPO
FOTOGRAFÍA: JACOBO MEDRANO
Si la página web profesional IMDb lleva bien las cuentas (que las suele llevar), Pedro Casablanc suma 190 personajes entre cine y televisión, más los 10 que tiene pendientes de estreno… Una filmografía a la que habría que sumar muchas obras de teatro, medio en el que empezó allá por los años 80 en Sevilla, adonde se mudó desde su Casablanca natal (de ahí su apellido apodo) para estudiar Bellas Artes. Pero el cine siempre fue el objetivo final, a él llegó a principios de los 90 y lo ha compaginado con series, que también le han dado muchas alegrías.
Veterano actor de reparto, su paciente, constante y brillante carrera de fondo ha tenido momentos de protagonismo en la última década. Gracias a B (2016), en la que interpretaba al ex tesorero del PP Luis Bárcenas, consiguió su primera nominación al Goya y nuevas puertas se abrieron. La serie Querer (2024), de Alauda Ruiz de Azúa (Los domingos), también está marcada con estrella para él. Han tendido a verle como el villano, el tipo duro, pero no lo lamenta porque ha tocado tantos palos como es posible.
Solo en este año le hemos visto en las comedias Si es martes, es asesinato o Cada día nace un listo; los dramas Salvador o La luz; el thriller Esa noche… Y ahora tiene por delante otra comedia bastante negra, Gracias, equipo (estreno en Netflix, 11 de septiembre), creada por Adolfo Valor y Cristóbal Garrido (La vida breve, Fariña); otro thriller, Cómo volar sobre el nido del cuco, y terminar su primera película como director, El sastre del rey. De todo eso, de la tranquilidad con la que vive su momento, de lo que viene y lo que fue, hablamos con Pedro Casablanc en una calurosa tarde de julio en Madrid.
“Gracias, equipo es un viaje de team building de una empresa pequeña, un microcosmos que sirve como espejo para explicar cómo somos todos…”
Lo que hace es meter a una serie de especímenes humanos en un lugar acotado, que en este caso es la naturaleza, el campo, que para algunos, como puede ser mi personaje, es la cárcel. En ese entorno, desde el humor, estudia las reacciones de cada uno de ellos, las envidias, las rivalidades…
“Su personaje es el más veterano…”
Espero no parecerme mucho a él. Para mí es un alivio no parecerme demasiado a los personajes que interpreto, ya sea en comedia o en drama. Pero bueno, no deja de ser un personaje entrañable dentro de que es un pitufo gruñón. Todo el mundo de alguna forma en ese equipo le tiene un cierto cariño, yo creo que al final se hace querer.
“¿Cómo fue ese momento en el que grita ‘no soy un viejo, no soy un viejo’? ¿Liberador?”
Ahí estoy haciendo kayak… Todas las pruebas a las que nos ha sometido el director, Diego Núñez, y los creadores de la serie han sido absolutamente liberadoras porque son cosas que normalmente no hago [risas]. Yo soy muy poco deportista, muy poco de gimnasio. Con nadar un poquito ya tengo bastante. Montar en bicicleta a toda velocidad en una competición, correr, carreras de sacos o tirarte por una pendiente o jugar con el hula hoop… todo esto es tremendamente liberador. Pero es verdad que para mí lo más duro fue el kayak.
“¿No hay dobles en esas escenas de acción?”
Soy yo y, además, me encanta hacer ese tipo de escenas. Soy como Tom Cruise, más gordo… Pero me encanta hacer esas cosas. La oportunidad que me da este trabajo maravilloso de poder hacer ese tipo de cosas… Y efectivamente es absolutamente liberador gritar “no soy un viejo” y ser el que gana la competición.
“La película habla precisamente del edadismo. En un momento le dicen a su personaje ‘la veteranía no es una excusa’… ¿Es un grado? En su caso, está viviendo ahora uno de sus mejores momentos.”
Bueno, es verdad que la carrera de actor es una carrera muy angustiosa y muy estresante en el sentido de pensar que se te puede acabar en cualquier momento. Y es verdad que yo me he mantenido ahí durante muchos años haciendo una carrera de fondo sin muchos agobios. Y cuando llegas a una cierta edad y a una cierta experiencia, pues efectivamente no a todo el mundo le pasa igual, pero yo concretamente me lo tomo con mucha tranquilidad, y creo que estoy en el momento más relajado de mi vida y me tomo los trabajos siempre con humor, sea el que sea.
“¿Y esa relajación ha venido con la edad?”
Yo la he trabajado siempre, creo que es fundamental para actuar. Si no lo disfrutas, se transmite la falta de gozo en el trabajo. Yo me propongo disfrutar con cada trabajo que hago porque creo que transmite algo que el espectador valora.
“En Gracias, equipo, hay choque generacional, los jóvenes son los ambiciosos. ¿La veteranía está reñida con la ambición? ¿La ambición es un defecto?”
No es mala, pero puede ser castrante, te puede llevar por terrenos equivocados, como se ve en la película. La mala ambición o la ambición mal gestionada ciega y pasa mucho en la gente joven. Y esta película también habla un poco de eso, de todo lo que nos exponemos hoy en las redes sociales y, sobre todo, lo que se exponen los jóvenes… Yo cada día intento estar más lejos de las redes sociales porque descubro que no me hace demasiado bien toda esa exposición que deriva en competitividad.
“Pero precisamente el suyo parece un oficio muy competitivo.”
Yo no he tenido competidores, estoy en el lugar que creo que ocupo y que debo ocupar; y nunca me he preocupado por estar en la carrera como nos obligan. A diferencia de mi personaje en Gracias, equipo, a mí no me tienen por qué meter en una carrera, yo no quiero competir con Coronado, porque no puedo. Yo estoy en mi línea y por ahí es por donde corro y llegaré a donde llegue.
“Acaba de llegar del rodaje de su primera película como director, El sastre del rey, que es una historia muy personal.”
Sí, estoy muy feliz. Eso es producto también de esperar. Yo creo que con este carácter que Dios me ha dado de estar como una tortuga tranquila al sol, de pronto me llegó este regalo. Los productores me llamaron para decirme: “¿Te gustaría hacer una película de esta historia tuya?”. Es una historia personal, tiene algo de mi vida y, a partir de ahí, hemos hecho una gran película de aventuras, que es lo que yo quería, no quería hacer una cosa biográfica, íntima, sino algo basado en algunos detalles… porque, claro, da la casualidad de que yo nazco en Casablanca, Marruecos, en una comunidad muy especial donde hay franceses, ingleses, americanos, judíos españoles, andaluces… De hecho, mis familiares son todos andaluces y yo crecí en esa comunidad tan extraña, en la sastrería que tenían mis padres, mi abuelo, mi tío abuelo… Ahí, efectivamente, había material para hacer una película que no se quedara solamente en lo familiar y en lo cotidiano.
“¿Repetirá en la dirección? ¿Tiene más historias?”
Tengo un montón de historias, siempre he tenido, pero, como te digo, desde mi situación… Me cuesta esto de tener que ir a pedir, prefiero que vengan a pedirme.
“Como actor vienen ahora a pedirle.”
Me han dicho muchas veces que no ya, y ahora me toca a mí decir que no, claro.
“¿Cuándo llegó ese momento?”
Cuando hice la película sobre el juicio de Bárcenas, que estuve nominado a los Goya, hace ya 10 años.
“Siempre dice que las directoras le han visto de otra forma.”
Sí, Celia Rico, Isabel Coixet, Alauda, Lucie Borleteau… Acabo de rodar con una directora joven malagueña… Las directoras siempre han visto algo en mí que no veían los testosterónicos Calparsoros y Alberto Rodríguez… Hay algo ahí que me he descubierto gracias a ellas y me halaga. Celia Rico me llamó para hacer Viaje al cuarto de una madre, un personaje muy tierno, después de haberme visto como Bárcenas, que era justo lo contrario.
Y si me llaman, pues aquí estoy.