
María Orriols
Hay alianzas que tienen más sentido del que parece a primera vista: que Ernesto Alterio sea embajador de Peugeot no responde solo al hecho de que una marca busque un rostro reconocible, sino que la casa francesa, nacida de una saga industrial, ha decidido mirar al cine no como simple territorio publicitario, sino como una forma de apoyar la cultura.La conexión tiene incluso un aire fundacional si tenemos en cuenta que Peugeot presentó su primer vehículo en 1889, apenas seis años antes de que los hermanos Lumière proyectaran su primera película. Y en esa conexión aparece Ernesto Alterio, perteneciente también a una saga de actores y que tras su padre, Héctor Alterio y su hermana Malena tiene el futuro asegurado con su hija Lola. A la espera del estreno de dos películas y una serie, el actor continúa con sus estudios de piano, dedicándose a la pintura y preparándose para lo que pueda llegar, que como él mismo dice “siempre pienso que va a ser mejor”.
Ahora mismo tienes para estrenar Karateka, Perfectos Conocidos y la segunda temporada de la serie Su Majestad, no se puede negar que estás en racha…
Bueno, no sé si en racha, pero sí me siento muy privilegiado y agradecido de tener cierta continuidad de trabajo, cosa que no es muy común en mi profesión. Es verdad que he tenido altos y bajos, pero también he podido elegir algunos proyectos dentro de las posibilidades y de hacer cosas muy diferentes y tener la oportunidad de trabajar con gente muy interesante lo cual me ha alimentado y he aprendido un montón, por ejemplo,la historia de Karateka que es muy guay…
Sí, llama la atención una película dedicada a Sandra Sánchez, oro olímpico y considerada la mejor karateka de todos los tiempos.
Fue Aritz Moreno, el director del que soy muy fan, de hecho, he participado en todas sus películas, el que me invitó a este viaje. Él tiene una mirada muy particular y muy buen gusto y me encantó la temática y que esta película acerque a la gente la historia de Sandra que es fascinante.
Perfectos Conocidos» es un spin-off de Perfectos Desconocidos. ¿Cómo transcurre el viaje de un personaje que lleva escondido durante años?
Actuar es un ejercicio de imaginación, ya sea para un nuevo papel u otro que ya has interpretado antes. En este caso, se parte de los personajes de Juana (Acosta) y el mío y pensar qué ha sido de ellos años después. Javier Fesser, el director, tiene un mundo propio y ha conseguido que esta película no la sienta como una continuación de la primera.
La primera fue un taquillazo más en tu carrera, ¿qué sientes cuando tus películas tienen tanto éxito de público?
Me da mucha satisfacción, sentir que lo que hago le llega a la gente. Y cómo te lo transmiten, que se acuerden, por ejemplo, de trabajos que he hecho hace 25 años. Yo creo que, poniendo el símil de la música, el verdadero virtuoso no es el que tiene una técnica espectacular, sino el que llega al corazón. Desde que empecé a actuar, a mí me ha movido mucho que lo que hiciera se quedara, que la gente se quede contigo, con tu cara.
En Su Majestad, que va ya por la segunda temporada, se ironiza la institución de la Monarquía ¿Es el humor la herramienta perfecta para abordar ciertos temas que quizá pueden ser tabú?
Eso tiene mucho que ver con la impronta y la manera de hacer de los creadores, que son Borja Cobeaga y Diego San José, que en este caso le tienen una mirada irónica acerca de cuestiones idiosincráticas españolas. Ya lo hicieron con Ocho apellidos vascos y aquí hacen una aproximación irónica acerca de la monarquía española, algo que no se había hecho. Creo que el humor te permite, de repente, hablar de temas tabú o más serios, pero siempre desde otro lado es un buen vehículo para contar historias y contribuye aunir. La risa tiene algo muy democrático, que es que suceda o no, sucede a todos por igual.
Dicen que el hacer reír es lo más difícil. ¿Dónde encuentras tú esa vis cómica en un personaje?
Es algo muy misterioso, no responde a una sola cosa, ni una fórmula para eso. Por otro lado, yo abordo de la misma manera un personaje en una comedia que en un drama que es viviendo el conflicto de ese personaje, aunque sí que es cierto que hay cosas que tienen un código humorístico, pero trato de que no se note. Lo importante es como vivir el drama de ese personaje porque la gente se ríe viéndolo sufrir, cuando mete la pata, esto tiene mucho que ver con no tener vergüenza.
Ahora que estás esperando esos estrenos, ¿eres de los actores que se desesperan cuando no tienen trabajo?
Son momentos complicados, tienes que lidiar mucho con la incertidumbre. Más te vale amigarte con ella que atormentarte por no saber si mañana sale o no un proyecto, esa sensación de inseguridad está muy presente en esta profesión. Yo he aprendido a amigarme con eso e incluso a verlo como algo excitante, el pensar que lo que va a venir va a ser mejor. ¿Y cómo lo hago? Tratando de estar tranquilo, de no ponerme nervioso. Por suerte tengo muchas cosas que me apasionan, como es la música, toco el piano desde pequeño y sigo estudiando eso. También me interesa la pintura y desde hace ya unos años la practico más en serio y he hecho algunas exposiciones. Antes llevaba peor esa espera, quizá es porque ahora estoy más tranquilo y he una cierta estabilidad emocional y económica.
Me consta que te encanta el teatro, ¿tienes algún proyecto sobre las tablas?
Justo acabo de terminar la gira de Viejos Tiempos, una obra de Harold Pinter que es un actor inglés maravilloso que me ha apasionado desde que empecé a interesarme por la actuación y ha sido una auténtica gozada. Y sí, mi primer vínculo con la actuación fue en el teatro. Ahí fue donde yo empecé a actuar. Me gusta porque me conecta con algo muy esencial de mi trabajo como actor. En el teatro no hay intermediario entre lo que yo hago y lo que el público recibe, todo lo contrario que el audiovisual, en el cine, que es más el reino de la visión del director, y luego está el montaje y un montón de cosas que hacen que entre lo que uno hace y lo que se ve hay todo un mundo.
¿Qué papeles te gustaría que te llegaran?
No lo sé… Hay muchas cosas, quizá alguna película de época.
Hace poco a tu padre le dieron un homenaje poniéndole su nombre a un parque enel barrio en el que vivíais…
Fue algo muy emocionante, porque es el barrio donde crecimos mi hermana Malena y yo, donde iban a pasear mis padres. Fíjate hasta qué punto para mí fue tan emocionante que pienso que, aunque de mi papá siempre van a quedar sus películas, siento que esto,es más porque un parque es un trozo de tierra, que es algo que queda ahí, que se puede tocar, que puedes pisar y puedes sentarte. Y luego también hubo algo que me gustó mucho y es que, aunque este acto fue promovido por el grupo socialista, hasta el PP se puso de acuerdo con ellos para hacerlo ¡es alucinante, cuando están todo el día a la gresca! Y esto habla muy bien de mi papá, de que era alguien que llegaba a la gente.
¿Cómo es vivir en una familia de actores? ¿Tú ya tenías predestinado ser actor?
No lo sé, yo he crecido entre bambalinas, en los teatros, yendo a ver a mi padre a los rodajes, viéndole estudiar y pendiente del teléfono. Y he crecido jugando al teatro, pero yo no quería saber nada de actuar hasta que en un momento fue como un deseo que se fue imponiendo. Y ya cuando descubrí la actuación, sentí por primera vez que había algo que era más fuerte que yo, que había descubierto el lugar en el que encajaba… Y luego le pasó a Malena y ahora a mi hija Lola también.
Tu hija acaba de estrenarse como actriz, ¿qué sentiste cuándo la viste?
Mucha emoción. Viéndola es como que siento que le viene también de serie, pero también me da mucho gusto ver con la pasión con la que está creciendo y la dedicación que le pone.
¿Qué has aprendido tú de tu padre en ese sentido? ¿Y qué consejos le das a tu hija?
Mi padre nunca fue de dar consejos y yo estoy siguiendo ese ejemplo. Lo único que le he dicho ha sido lo mismo que me dijo mi padre, que se divierta, que cuando trabaje en el cine vaya con el papel aprendido y que consiga una silla, porque durante el rodaje lo que más haces es esperar.