
En Madrid abundan los restaurantes japoneses, pero hay uno donde el sushi se vive de otra manera. En Chamberí, Alfonsino propone una escena poco habitual: una barra estrecha, catorce lugares y ningún asiento. Aquí se come de pie, con la energía de un lugar que se mueve rápido, donde cada bocado llega directo del chef a la mano del comensal.
La idea nace de la tradición japonesa del tachinomi, esos espacios informales donde beber y comer sucede sin mesas ni ceremonias largas. En Alfonsino la lógica es similar: entrar, acercarse a la barra y dejar que la experiencia avance al ritmo del cuchillo. No hay reservas ni listas de espera; el acceso es por orden de llegada, casi como si el restaurante formara parte del ritmo cotidiano de la ciudad.
Detrás del concepto está el chef Edo López, fundador de Grupo Edo Kobayashi, quien ha construido una trayectoria internacional con más de treinta restaurantes entre México, Estados Unidos, Japón y Madrid. Su cocina siempre ha girado alrededor de dos ideas claras: producto impecable y una atención minuciosa por cada detalle que ocurre en la barra.
Aquí todo sucede a unos centímetros del cliente. Se escucha el golpe preciso del cuchillo, se observa el arroz ajustarse en temperatura y cada nigiri aparece en el instante exacto. El espacio, deliberadamente minimalista, elimina cualquier distracción. Comer de pie no es una limitación; es una manera directa de conectar con el momento, breve, intenso y absolutamente enfocado en el sushi.