
Cambiar para comprender mejor lo que siempre ha estado ahí, esa es la idea que guía la nueva etapa de Clos Cor Ví, la bodega valenciana de Luis Corbí, que renueva sus marcas y su forma de elaborar tras más de dos décadas de experiencia. El propósito permanece intacto: escuchar la tierra, cuidar el viñedo y conseguir que cada botella transmita la identidad del lugar del que procede. El resultado toma forma en cuatro vinos que abren un capítulo distinto sin perder el vínculo con sus raíces.
Para acompañar esta evolución, la bodega incorpora al enólogo Javier Revert, una de las figuras destacadas del panorama vitivinícola valenciano, cuya sensibilidad aporta una nueva perspectiva al proyecto. La colaboración nace de una reflexión profunda sobre los suelos, los microclimas y las variedades autóctonas, con la intención de conseguir interpretaciones más precisas del territorio. El escenario de esta apuesta es el paraje de Los Isidros, en el Parque Natural de las Hoces del Cabriel, un entorno que marca el carácter de sus viñedos.
Los blancos El Ramblar 2025 y Loma de las Carrascas 2025 exploran dos maneras de acercarse a la identidad valenciana. El primero combina Verdil, Viognier y Riesling procedentes de las viñas de Moixent, con nueve meses de crianza en depósitos de acero inoxidable y barricas de tercer uso. El segundo apuesta por la Verdil en pureza, una variedad autóctona que crece en la parcela de mayor altitud de la bodega. Su crianza de nueve meses en tinajas y barricas de 500 litros da forma a una producción limitada a 2.000 botellas, concebida para destacar la personalidad de esta uva.
En los tintos, la Bobal asume el protagonismo como variedad emblemática de Utiel-Requena. Pago de los Álamos 2025 combina Bobal y Garnacha con una pequeña proporción de Macabeo, a partir de uvas de la finca La Madroñera, próxima al entorno del río Cabriel. Su elaboración emplea distintos recipientes, como tinas de madera y tinajas, para explorar matices y texturas. La Viña de los Rosales 2025, por su parte, se elabora exclusivamente con Bobal seleccionada de las mejores parcelas y envejece durante nueve meses en barricas francesas. El resultado busca un equilibrio entre frescura, estructura, acidez y carácter frutal, con una edición de 1.500 botellas.
Esta nueva colección tuvo su presentación oficial durante la fiesta Fin de Vendimia, el pasado sábado 3 de octubre.La bodega abrió sus puertas para compartir la jornada con quienes desean acercarse al vino desde su origen, con música en directo, un showcooking de carnes, productos de proximidad y una degustación de arroces. La cita propone disfrutar del paisaje y de la gastronomía en un ambiente distendido, con los nuevos vinos como protagonistas de la celebración.
Con esta renovación, Clos Cor Ví reafirma una convicción que requiere tiempo, observación y paciencia: cada viñedo tiene una historia propia que merece ser contada con honestidad. La incorporación de Javier Revert y la identidad diferenciada de las cuatro referencias marcan el comienzo de una etapa centrada en la personalidad de cada parcela y variedad. Desde Moixent hasta Requena, la bodega mira al futuro con la voluntad de seguir descubriendo todo lo que su tierra puede ofrecer, botella a botella.