El hotel Santo Mauro transforma sus salones en un homenaje vivo a la tradición mexicana del Día de Muertos

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créditos: hotel Santo Mauro

Cruzar el umbral del hotel Santo Mauro durante estas semanas supone adentrarse en un universo donde la memoria se celebra con color, luz y vitalidad. Por tercer año consecutivo, en alianza con la Fundación Casa de México en España, el icónico palacete madrileño acoge el Día de Muertos. La propuesta transforma la sobriedad habitual del espacio en un escenario envuelto por elementos tradicionales que invitan a conectar con el significado profundo de esta festividad.

La experiencia comienza desde la propia entrada y el vestíbulo, engalanados para dar la bienvenida a los visitantes. Entre flores multicolores, cadenas de papel picado e imponentes velas escamadas, destaca un altar de muertos presidido por calaveras de barro negro de Oaxaca. Esta puesta en escena sumerge a quienes cruzan la puerta en la atmósfera festiva de la cultura mexicana, alejándose de las fórmulas comerciales habituales de estas fechas.

A partir del 25 de octubre, el viaje sensorial se traslada a la mesa y a la barra. La hora del café incorpora el clásico pan de muerto, mientras que la coctelería presenta tres creaciones pensadas para la ocasión. Combinados a base de mezcal y tequilas seleccionados exploran matices que van desde los toques picantes de habanero hasta notas cálidas de calabaza especiada y coco, acompañados por un bocado salado de quesadilla de morro y chorizo.

Durante los fines de semana de la celebración, el hotel propone un brunch que fusiona su estilo habitual con los sabores más emblemáticos del país azteca. La jornada arranca con micheladas, zumos de frutas tropicales como maracuyá y mango, o los cócteles de autor de la casa, junto a las tradicionales galletas con forma de calavera. La propuesta combina así la pausa del desayuno tardío con una inmersión completa en la gastronomía mexicana.

El recorrido por el menú del brunch abarca platos llenos de carácter e identidad. Recetas reconfortantes como el pozole de pollo, las carnitas con pico de gallo, el ceviche de lubina y el picantón deshuesado a la brasa con mole comparten protagonismo en la mesa. La propuesta dulce culmina con la calabaza en tacha, un cierre que mantiene la fidelidad a los sabores autóctonos.

Disponible hasta el 2 de noviembre, esta iniciativa convierte al Santo Mauro en un punto de encuentro para redescubrir el Día de Muertos a través de los sentidos. Una oportunidad para disfrutar del patrimonio cultural de México en pleno centro de Madrid, donde el diseño, la coctelería de autor y la alta cocina se unen alrededor de la tradición.

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