Jesús Acha Tinto 2019 es la nueva referencia de Viñedos El Pacto, que da continuidad al homenaje que inició hace dos años con el lanzamiento de Jesús Acha Blanco, y que rinde tributo al famoso viticultor de Cárdenas (La Rioja) y padre del director técnico de la bodega y también viticultor, Raúl Acha.
Precisamente este tinto nace de una de las viñas más valoradas de Cárdenas, la Pieza La Villa, un pequeño viñedo de 0,3 hectáreas plantado en 1920 a 570 metros de altitud en el Alto Najerilla. “La viña la compraron mis abuelos a un tío de mi padre que emigró a América. Luego, curiosamente, la heredó mi tía Eugenia al fallecer mis abuelos. Mi tía también había emigrado a Argentina en los años 50 y vendió las viñas a mi padre en los años 90”, explica Raúl Acha.

En este terreno de suelo arcillo-ferroso con piedra suelta crecen en coplantación Garnacha mayoritariamente, junto con Mazuelo, Tempranillo y algunas cepas sueltas de variedades tintas y blancas. La vendimia para la elaboración de este vino se hace de forma manual, respetando la viticultura artesanal a través de una fermentación en pequeños recipientes abiertos y una crianza de 16 meses en bocoy de roble austríaco de duela gruesa.
Ahora nace una nueva referencia que se suma a su versión blanca. Bajo el nombre de Jesús Acha Tinto 2019, se trata del proyecto más ligado a las raíces de Vintae y a su compromiso con la preservación del viñedo viejo de la zona. En opinión de Raúla Acha,»este vino es el reflejo de una vida dedicada al campo y a una manera de entender la viticultura desde el respeto a la tierra y a sus ciclos naturales».
De capa alta e intensidad profunda, este tinto expresa con nitidez la identidad del Alto Najerilla. En nariz, combina la frescura de los frutos rojos silvestres con fruta negra madura, especias y notas balsámicas. En boca, su entrada sedosa y vibrante, con una acidez precisa y una estructura equilibrada, lo convierte en un vino de gran finura y persistencia.
«Aquí practicamos una viticultura atávica, intuitiva, que se nutre de la tradición, que cuida del entorno y no busca la mayor producción, sino que permite a la naturaleza seguir su curso», declara Acha, y añade que “este vino representa la unión perfecta entre un terroir único, con material vegetal muy diverso y de calidad, y la mano del hombre para llevar una pequeña viña a su máxima expresión”.