
Algo se está moviendo en la Ribera del Duero, y no pasa desapercibido. Finca Villacreces comienza a dejar ver una serie de transformaciones que apuntan a una nueva etapa. Tras renovar su imagen, la bodega ahora dirige la mirada hacia una de sus etiquetas más reconocibles: Pruno, un vino que ha sabido instalarse en el gusto colectivo sin perder carácter.
La añada 2023 llega con una nueva piel. La etiqueta evoluciona, mantiene su esencia y se ajusta a un lenguaje más directo, más alineado con el nuevo rumbo de la casa. El rojo permanece como marca registrada, un color que ya funciona como firma visual en más de 60 países y que refuerza su identidad sin rodeos.
Detrás de esta imagen, el vino responde con precisión. Procedente en gran parte de la finca Pinos Claros, cultivada bajo prácticas ecológicas, Pruno 2023 recoge la fuerza de sus suelos de arcilla parduzca: estructura definida, fruta marcada, un perfil que se sostiene con claridad. La cosecha exigió decisiones finas en vendimia, buscando equilibrio entre maduración y frescura, y el resultado se percibe en cada capa aromática.
Trece años después de aquel reconocimiento de Robert Parker que lo colocó como referencia en su categoría, Pruno vuelve a ajustar su narrativa. No se trata de empezar de nuevo, se trata de afinar lo que ya funciona. Una etiqueta que no sólo viste la botella, también anuncia lo que viene.