
La figura que se reproduce en la caja de esta nueva edición de Tauromaquia es perfectamente reconocible para los taurinos. Corresponde a Miguel Báez Espuny “Litri” ejecutando su famoso “litrazo”, una invención con su particular historia… como la de un buen habano. Y qué mejor para recordarla que lo hiciera su hijo Miguel Báez Espínola, torero como su progenitor que compartió nombre taurino y protagonista de una velada en la que se habló por supuesto de toros y del auge que vive ahora entre los jóvenes, de emprendimiento y de una afición también compartida con su padre, la del Habano. “Mi padre nos reconoció que la génesis del ‘litrazo’ tuvo que ver con una tarde ventosa en la que le estaba siendo complicado controlar la muleta para citar al toro, y decidió situársela a la espalda. Cuando ejecutó el pase causo admiración entre los aficionados y decidió convertirla en parte de su repertorio”.
Las grandes tradiciones en la mayoría de los casos coinciden alrededor de una mesa, bajo una luz tenue y con el aroma del cedro abriendo paso a una conversación que parece suspendida en el tiempo. Así transcurrió la presentación de Tauromaquia & Miguel Baéz “Litri” H. Upmann Magnum 54, edición 2026, una velada construida desde la memoria, la artesanía y el respeto por dos universos que comparten siglos de historia.
El encuentro tuvo el carácter de un homenaje íntimo en el Club Pasión Habanos en Madrid. Cada detalle evocaba la figura de Miguel Báez “Litri”, un nombre inseparable de la tauromaquia española, recordado por la personalidad de su toreo. Y su hijo recuerda aquellos momentos en los que su padre disfrutaba de un habano entre sus manos. “Era algo íntimo, pero si había que pedirle algo, era también el mejor momento una vez finalizaba el ritual de disfrutar de un puro”.
Miguel Báez Spínola también rememoró otro detalle importante: “A mi padre no le dije que fumaba puros hasta que fui mayor, teniendo en cuenta que mientras que estuve en activo no fumé. Eso sí, desde entonces, el habano se ha convertido en parte de mi rutina diaria”.
La experiencia continuó con el verdadero protagonista de la noche: Magnum 54 de la casa H. Upmann. Elaborado completamente a mano con hojas procedentes de Vuelta Abajo, en Cuba, este habano ofrece una fortaleza suave a media y un perfil que evoluciona con equilibrio. Los tostados aparecen primero, seguidos por especias, café, frutos secos, heno, vainilla y un delicado fondo de caramelo que permanece durante un postgusto amplio y cremoso.
Una noche en la que la gastronomía de Huelva brilló, acompañando la velada con los productos de Casa de Ibéricos 959 y Bodegas Rubio, con su línea de brandis Luis Felipe.
Cada fumada encuentra un ritmo pausado, pensado para unos 40 o 45 minutos. La combustión pareja, el tiro preciso y una ceniza gris de gran consistencia acompañan una evolución aromática que llena el ambiente con notas de tabaco, cedro tostado, nuez moscada y avellanas. Un carácter elegante que invita a disfrutar cada matiz sin prisa.
La edición 2026 llega en una producción limitada de únicamente mil estuches numerados para el mercado español. Cada caja reúne diez H. Upmann Magnum 54, identificados con una anilla diseñada exclusivamente para esta ocasión. La propuesta adquiere valor de colección al formar parte de la serie Tauromaquia y Habanos, creada por Tabacalera para reconocer a figuras imprescindibles del toreo desde 2019.
La historia de H. Upmann aporta otra capa a este lanzamiento. Fundada en La Habana en 1844, la casa mantiene intacta una tradición que convirtió su nombre en uno de los grandes referentes del habano de fortaleza media. Ese legado encuentra un nuevo capítulo al rendirse ante “Litri”, un torero cuya elegancia y determinación encuentran eco en una pieza concebida con el mismo cuidado artesanal.
La noche terminó con la sensación de haber asistido a una celebración de la cultura compartida. El humo dibujó el cierre de una experiencia construida desde los oficios, la paciencia y la herencia de generaciones. Tauromaquia & Miguel Báez “Litri” H. Upmann Magnum 54 edición 2026 conserva ese instante en un estuche destinado a perdurar mucho después de apagar el último habano.