
El Mediterráneo cambia de color varias veces al día, y Palma parece conocer cada uno de esos matices. En la parte superior del histórico Club de Mar-Mallorca, Azotea Club de Mar aparece como un balcón abierto hacia la bahía, un espacio que invita a mirar el puerto con calma y a convertir la cena en una escena marcada por la luz, la brisa y el movimiento de las embarcaciones.
La cocina, dirigida por Manuel Berganza, toma ese paisaje como punto de partida. El producto local guía una carta que celebra el mar con precisión y frescura: tartar de atún con agua de tomate y aceituna, carpaccio de gamba roja con caviar y limón, pescado salvaje en dos cocciones, arroz de carabinero o pasta fresca con langosta. Cada plato transmite cercanía con la costa y respeto por su origen.
El restaurante también se expresa a través de sus materiales. El interiorismo de Marta de la Rica recupera el espíritu de los grandes clubes náuticos con una mirada contemporánea: maderas, fibras naturales y una paleta inspirada en la arena, la piedra y el reflejo del agua construyen una atmósfera serena que prolonga el puerto hacia el interior.
La experiencia continúa con una coctelería pensada para acompañar el atardecer frente a la marina. Cada copa dialoga con el paisaje y acompaña el ritmo pausado de una noche junto al mar, con una propuesta que entiende la gastronomía como parte de un estilo de vida profundamente mediterráneo.
Con esta apertura, Azotea Grupo completa su presencia en Club de Mar-Mallorca junto a Saltao, su concepto de cocina peruana con acentos mediterráneos. Dos identidades distintas, un mismo enclave y una nueva etapa para uno de los puertos con mayor historia de Palma, convertido ahora en un destino gastronómico que respira ciudad, mar y arquitectura.