Blancpain Lady B: una burbuja mecánica nacida de la historia

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cortesía: Blancpain

En apenas 19 milímetros de diámetro cabe una historia que empezó hace siete décadas. Con Blancpain Lady B, la manufactura suiza celebra el 70º aniversario de Ladybird recuperando una idea nacida en 1956: llevar la precisión de la relojería mecánica al territorio de la joya. Su caja esférica, casi como una pequeña burbuja pulida, convierte la muñeca en escenario para un objeto pensado desde el volumen y el tacto.

La inspiración procede del Ladybird Bullet, presentado bajo el liderazgo de Betty Fiechter, figura esencial en la trayectoria de Blancpain y primera mujer al frente de una manufactura relojera suiza. Su visión encontró en la relojería femenina un espacio para la innovación técnica, dando lugar a una creación que albergaba el movimiento redondo más pequeño producido en serie en su época. Lady B recoge ese impulso y lo traduce al presente sin reproducir literalmente aquel diseño.

cortesía: Blancpain

La década de los cincuenta sirve como telón de fondo. Era un periodo fascinado por las posibilidades de la ciencia, la tecnología y el futuro, una sensibilidad que llegó al diseño a través de volúmenes redondeados y estructuras orgánicas. De las creaciones de Eero Saarinen a las experimentaciones de Charles y Ray Eames, de la arquitectura del Atomium a la estética de la era espacial, la esfera adquirió un nuevo protagonismo. Lady B recupera ese lenguaje biomórfico y lo concentra en una pieza de apenas 2,9 centímetros cúbicos.

Su apariencia depurada esconde un ejercicio considerable de ingeniería. El calibre manufactura 615 mide 15,70 milímetros de diámetro y 3,90 de grosor, reúne 180 componentes y 29 rubíes, funciona a 3 Hz y ofrece 38 horas de reserva de marcha. Su espiral de silicio y sus puentes decorados con Côtes de Genève recuerdan que la miniaturización no implica renunciar a la sofisticación mecánica. Fiel a una tradición mantenida desde 1735, Blancpain nunca ha producido relojes de cuarzo.

cortesía: Blancpain

La caja fue concebida simultáneamente con el movimiento para conseguir que cada elemento conviviera dentro de un espacio excepcionalmente reducido. Más de treinta planos técnicos fueron necesarios para desarrollar sus proporciones y esconder la complejidad de una arquitectura construida en dos piezas. El resultado busca una continuidad visual casi monolítica: bisel, fondo y superficies pulidas se funden en una silueta que parece sencilla hasta que se observa con atención.

La misma precisión aparece en la correa de piel de becerro de doble vuelta, integrada directamente en la caja a través de una abertura mecanizada, sin asas visibles. Disponible en acero inoxidable u oro rojo de 18 quilates, la pieza se acompaña de distintas tonalidades de piel y puede cambiarse con facilidad. Su presencia se acerca más a la de un brazalete o un pequeño objeto joyero que a la de un reloj convencional, reforzando esa dualidad que define al nuevo Lady B.

Lady B inaugura así un nuevo capítulo para Ladybird sin desprenderse de su origen. El legado de Betty Fiechter, la fascinación estética de los años cincuenta y décadas de investigación en miniaturización convergen en una pieza que reduce la escala para ampliar las posibilidades. A partir del 17 de septiembre de 2026 estará disponible en las boutiques Blancpain y distribuidores autorizados, en acero por 10.950 € y en oro rojo de 18 quilates por 16.350 €. No es una edición limitada: es una nueva interpretación de una historia que continúa latiendo.

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