
Septiembre suele marcar el regreso de las grandes conversaciones relojeras. Las novedades empiezan a aparecer, los coleccionistas afinan la mirada y las piezas capaces de dejar huella encuentran su momento. En ese escenario, Rolex presenta un reloj que mira hacia su propia historia para escribir un nuevo capítulo: el Perpetual Padellone.
Su nombre despierta de inmediato la curiosidad de quienes conocen el universo de la marca. Padellone era el apodo que los coleccionistas dieron a la referencia 8171, un calendario completo de los años cincuenta convertido con el paso de las décadas en una pieza de culto. Ahora, Rolex recupera ese legado con una interpretación contemporánea que conserva el espíritu clásico y lo acompaña con la ingeniería más reciente de la manufactura.
A primera vista, la esfera concentra la atención. Sobre un acabado granulado aparecen la fecha, el día de la semana y el mes distribuidos con una composición limpia y equilibrada. A las seis, un disco azul esmaltado reproduce el ciclo lunar y convierte cada vistazo al reloj en una pequeña escena nocturna. La luna llena y la luna nueva están elaboradas en meteorito, un detalle que aporta profundidad y una conexión directa con el cielo.
La caja de 39 milímetros mantiene proporciones elegantes y una presencia discreta en la muñeca. El bisel abombado con un estriado sutil aporta relieve sin romper la armonía del conjunto, mientras el fondo transparente deja al descubierto el movimiento y sus acabados, un detalle que suele conquistar a quienes disfrutan observar la mecánica tanto como el diseño exterior.
El Padellone llega en tres versiones. Dos están fabricadas en oro Everose de 18 quilates con esfera blanco intenso y acabado granulado: una acompañada por el nuevo brazalete metálico Settimo y otra con correa de piel de aligátor marrón mate. La tercera apuesta por una caja de platino 950 y una esfera azul glaciar que se ha convertido en una de las firmas estéticas más reconocibles de Rolex.
Dentro de la caja aparece una de las mayores novedades del lanzamiento: el calibre 7190. Este movimiento automático, desarrollado exclusivamente para el Padellone, funciona a una frecuencia de 5 hercios y reúne varias de las tecnologías más recientes de la marca. Su construcción es más delgada que la de la mayoría de los calibres Rolex y, al mismo tiempo, conserva un alto nivel de precisión, autonomía y resistencia.
El protagonista técnico es el sistema Haplos, un mecanismo patentado que permite al calendario anual distinguir automáticamente los meses de 30 y 31 días utilizando únicamente dos componentes adicionales. Gracias a esta solución, la fecha, el día y el mes cambian de manera instantánea al llegar la medianoche, un salto perfectamente sincronizado que resume la obsesión de Rolex por la precisión mecánica.
El movimiento incorpora el escape Dynapulse y la espiral Syloxi de silicio, dos desarrollos pensados para ofrecer un funcionamiento estable frente al magnetismo, las variaciones de temperatura y los impactos cotidianos. A esto se suma una reserva de marcha aproximada de 66 horas, suficiente para acompañar varios días de uso sin perder rendimiento.
Cada detalle del Padellone busca equilibrio. El brazalete Settimo, compuesto por siete pequeños eslabones pulidos, ofrece una sensación de ligereza y continuidad sobre la muñeca, mientras las correas de aligátor en acabado mate mantienen una estética sobria y refinada. Son elecciones distintas para un mismo carácter: clásico, elegante y profundamente relojero.
Con el Perpetual Padellone, Rolex recupera una de las referencias más emblemáticas de su archivo y la proyecta hacia una nueva generación de coleccionistas. El resultado es un reloj que combina memoria, innovación y una estética que parece mirar al cielo cada vez que la fase lunar completa su recorrido.