
La mañana comenzó con una escena que parecía detenida en otra época, una atmósfera que se reflejaba a través de sombreros florales, moños, trajes de lino y vestidos clásicos que avanzaban por los jardines del Château de Chantilly. Al mismo tiempo, el sonido de motores de autos históricos se mezclaba con música en vivo y carruajes tirados por caballos. Después de dos años de ausencia, Chantilly Arts & Elegance Richard Mille recuperó su lugar como uno de los encuentros automovilísticos más distinguidos del mundo.
Desde su creación en 2014, esta cita convirtió al Domaine de Chantilly en un punto de encuentro para coleccionistas, fabricantes y apasionados de los grandes automóviles. La edición de 2026 reunió una selección extraordinaria de modelos clásicos distribuidos en distintas categorías que celebraron diferentes capítulos de la historia mecánica, desde los coupés de preguerra hasta concept cars capaces de anticipar el automóvil del mañana.
El corazón del evento latió durante el Concours d’État. Sobre los jardines diseñados por André Le Nôtre desfilaron piezas prácticamente irrepetibles, examinadas por un jurado internacional especializado. Cada automóvil ocupó el césped como si se tratara de una escultura en movimiento, con historias de competición, restauraciones minuciosas y carrocerías que marcaron generaciones enteras.
Entre los protagonistas apareció el Talbot-Lago T150-C SS “Goutte d’Eau”, una de las joyas francesas más codiciadas; un Ferrari 212 Inter Coupé Speciale firmado por Ghia, vinculado al expresidente argentino Juan Perón; el Alfa Romeo Giulietta SZ “Coda Tronca”, con pasado en Le Mans y el Tour de France Automobile; el Lamborghini Miura P400, presentado durante el aniversario número 60 del modelo; y el McLaren F1 GTR que subió al podio en las 24 Horas de Le Mans de 1995.
La experiencia nunca giró únicamente alrededor de los vehículos. La tradicional Garden Party volvió a convertirse en uno de los momentos más fotografiados del día, con mesas vestidas para un picnic campestre, arreglos florales, vajillas cuidadosamente elegidas y clubes automovilísticos que competían por crear la atmósfera más memorable. Cerca de 40 clubes reunieron más de 900 automóviles históricos, acompañados por colecciones dedicadas a Ferrari, Aston Martin, Rolls-Royce, Jaguar, Maserati, Mercedes-Benz, Delahaye y muchas firmas icónicas.
Cada rincón del dominio invitaba a permanecer unas horas más. Paseos en bote por el Gran Canal, vuelos cautivos en globo aerostático, talleres para crear ramos de flores, demostraciones de Crème Chantilly, carruseles, petanca y pequeños veleros teledirigidos construyeron una jornada pensada para compartir en familia sin perder el aire sofisticado que distingue al encuentro.
El espectáculo ecuestre de Mario Luraschi añadió uno de los momentos más intensos de la tarde. Un grupo de caballos y jinetes ocuparon el centro del escenario con acrobacias, doma y secuencias cinematográficas que transformaron los jardines del castillo en un teatro al aire libre, antes de dar paso al desfile de los concept cars y a la ceremonia Best of Show, encargada de reconocer al mejor automóvil de preguerra y al mejor modelo de posguerra.
La celebración estuvo acompañada por nombres que reforzaron el carácter de esta edición: Richard Mille volvió a unir la alta relojería con el universo del automovilismo histórico; Perrier-Jouët, Lillet e Italicus marcaron distintos momentos gastronómicos de la jornada; Denza presentó su visión de la movilidad premium; mientras casas francesas como Mathieu Lustrerie y Parapluies de Cherbourg aportaron detalles que completaron la identidad del evento.
Cuando las puertas del Domaine de Chantilly cerraron al caer la tarde, el paisaje conservaba la imagen de un domingo distinto: automóviles legendarios sobre el césped, brindis bajo los árboles centenarios, familias recorriendo el castillo y coleccionistas compartiendo la misma pasión. Chantilly Arts & Elegance Richard Mille volvió a demostrar que un automóvil puede convertirse en el centro de una celebración capaz de reunir patrimonio, diseño y tradición en un solo día.