
Desde las inmersiones a profundidades récord hasta la llegada del ser humano a la Luna, la historia de Omega está vinculada a la exploración, la precisión y la superación de los desafíos técnicos. El Speedmaster resume buena parte de ese recorrido y continúa evolucionando con propuestas que miran hacia universos diferentes. Y como ejemplo de ello tenemos el Speedmaster Super Racing, nacido en 2023, primer modelo equipado con la tecnología Spirate™, y el Speedmaster Pilot, inspirado en la relación histórica de la firma con la aviación y que llegaba al mercado un año después.
El primero de ellos es mucho más que una reinterpretación estética del célebre cronógrafo; representa un importante avance en la búsqueda de la precisión mecánica. En su interior se halla el calibre Co-Axial Master Chronometer 9920, dotado de una innovadora espiral de silicio que permite alcanzar una precisión certificada de entre 0 y +2 segundos al día. Esta cifra supera los exigentes requisitos establecidos por el Instituto Federal Suizo de Metrología –METAS– para obtener la certificación Master Chronometer y sitúa al Super Racing como una de las expresiones más avanzadas de la relojería contemporánea de Omega.
Spirate™, una revolución de dimensiones mínimas
La espiral es uno de los componentes más complejos y delicados del órgano regulador de un reloj mecánico. Su funcionamiento condiciona directamente la regularidad del movimiento y, en consecuencia, la precisión con la que el reloj mide el tiempo.
Para crear Spirate™, Omega ha transformado por completo su espiral Si14. La nueva arquitectura permite al relojero modificar con precisión y facilidad la rigidez de su punto de fijación mediante un mecanismo excéntrico situado sobre el puente del volante. De esta manera, la marcha puede regularse mediante ajustes extremadamente finos.
Esta estructura articulada de alta precisión cuenta con elementos flexibles y se fabrica a partir de obleas de silicio mediante un procedimiento interno denominado DRIE, siglas en inglés de grabado profundo por iones reactivos. Gracias a esta tecnología, el movimiento puede ajustarse con una precisión hasta ahora difícil de alcanzar mediante los sistemas convencionales.
El resultado de más de dos décadas de innovación
La llegada de Spirate™ no es un avance aislado, sino la consecuencia de una evolución técnica iniciada décadas atrás. Uno de sus principales hitos se produjo en 1999, cuando Omega comenzó a incorporar el escape Co-Axial. Invención del relojero británico George Daniels y desarrollado industrialmente por la firma, este sistema redujo las superficies de contacto dentro del movimiento y limitó la necesidad de lubricación. Al disminuir la fricción, permitió mejorar la estabilidad de la marcha durante periodos más prolongados. En 2008 llegó la espiral Si14, elaborada en silicio y aproximadamente tres veces más fina que un cabello humano. Su ligereza, elasticidad y resistencia contribuyeron a proteger los movimientos frente a los golpes y los campos magnéticos.Cinco años después, Omega presentó el calibre Co-Axial 8508 en el Seamaster Aqua Terra >15.000 Gauss. Construido mediante el uso de silicio y otros materiales no ferromagnéticos, fue considerado el primer movimiento completamente antimagnético del mundo. En 2015, la manufactura estableció un nuevo estándar con la certificación Master Chronometer. El procedimiento desarrollado por METAS comprende 283 fases y ocho pruebas realizadas durante diez días, en las que se examinan aspectos como la precisión, la autonomía, la hermeticidad y la resistencia magnética. Spirate™ reúne todos esos avances.
El Speedmaster Super Racing fue el primer reloj equipado con esta tecnología. Realizado en acero inoxidable, el modelo rinde homenaje al Seamaster Aqua Terra >15.000 Gauss. Su calibre Co-Axial Master Chronometer 9920 puede contemplarse a través del fondo de cristal de zafiro. Esta construcción permite observar el mecanismo y refuerza la importancia técnica de un reloj concebido como escaparate de la nueva espiral Spirate™. La esfera incorpora una estructura de nido de abeja inspirada en un reloj conceptual conservado en el Museo Omega de Biel. Capaz de resistir campos magnéticos de hasta 160.000 gauss, esta creación presenta una minutería de estilo racing rodea el conjunto y acentúa el carácter deportivo del modelo.
El bisel de cerámica negra integra la tradicional escala taquimétrica del Speedmaster, realizada en esmalte amarillo Grand Feu. Este color aparece también en la aguja central del cronógrafo, terminada con un efecto degradado, y en la aguja del pequeño segundero, decorada con franjas negras y amarillas. A las tres se sitúa un contador combinado de 60 minutos y 12 horas. Su aguja puede emplearse también como indicación de un segundo huso horario, añadiendo una función especialmente útil para los viajes.
Un aniversario en la fecha
La ventana de calendario, situada a las seis, incluye uno de los detalles más singulares del Super Racing. Cada mes, el número 10 aparece escrito con la tipografía del logotipo Speedmaster. Esta elección conmemora el décimo aniversario del Seamaster Aqua Terra >15.000 GAUSS, presentado en 2013. El calendario funciona así como un recordatorio periódico del reloj que marcó un momento decisivo en la investigación antimagnética de Omega. El homenaje se extiende a la correa NATO adicional, confeccionada en nailon reciclado y decorada con franjas negras y amarillas. El reloj puede llevarse también con un brazalete de acero inoxidable.
Del automovilismo a las cabinas de vuelo
Mientras el Super Racing muestra el futuro técnico de la colección, el Speedmaster Pilot recupera una parte fundamental de sus orígenes. El primer Speedmaster, lanzado en 1957, fue concebido como un cronógrafo resistente, fiable y fácil de leer. Estas cualidades hicieron que numerosos pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos lo adoptaran como instrumento personal.
El nuevo Speedmaster Pilot interpreta esa historia mediante una caja simétrica de acero inoxidable de 40,85 milímetros. Su acabado mate reduce los reflejos y facilita la lectura, mientras el bisel incorpora un anillo de aluminio negro con referencias históricas como el “Dot Over Ninety” y el “Diagonal to Seventy”. La esfera negra granulada está inspirada en los instrumentos aeronáuticos. Las agujas de horas y minutos, junto con los índices, presentan amplias superficies de Super-LumiNova blanca con emisión verde para garantizar la visibilidad durante los vuelos nocturnos. Mientras, la aguja central del cronógrafo incluye una punta naranja con forma de avión. Los dos contadores recurren también al lenguaje visual de las cabinas de vuelo.
A las tres aparece un totalizador de 60 minutos y 12 horas con una aguja triangular naranja, cuyo diseño recuerda a los indicadores de consumo de combustible de los aviones. A las nueve, el pequeño segundero adopta la estética de un visor e incorpora una aguja amarilla y una representación azul del horizonte artificial.
Precisión Master Chronometer
El Speedmaster Pilot está impulsado por el calibre Co-Axial Master Chronometer 9900, certificado por METAS según sus estándares de precisión, rendimiento y resistencia magnética. A diferencia del Super Racing, el movimiento queda protegido por un fondo metálico decorado con el tradicional medallón del hipocampo de la colección. La caja ofrece una hermeticidad de 100 metros. El reloj puede llevarse con un brazalete de acero equipado con el sistema patentado de ajuste de confort de Omega, aunque también se entrega con una correa NATO gris reforzada con hilos de Kevlar® y una hebilla de acero cepillado.
La relación de Omega con el vuelo comenzó mucho antes del nacimiento del Speedmaster. Durante la Segunda Guerra Mundial, la firma entregó más de 110.000 relojes al Ministerio de Defensa británico para equipar a pilotos de la Royal Air Force y de la aviación naval. Uno de los modelos más utilizados fue el UK/CK2292, especialmente valorado por su resistencia magnética. Esta característica resultaba esencial para quienes volaban cerca de los potentes motores de los cazas Hurricane y Spitfire.
Tras su lanzamiento en 1957, el Speedmaster fue adoptado también por pilotos estadounidenses. Algunos de ellos se convertirían posteriormente en astronautas del programa Mercury, el primer proyecto espacial tripulado de la NASA. En 1969, Omega presentó el Flightmaster, creado específicamente para las necesidades de los pilotos y viajeros. Su diseño voluminoso y atrevido contrastaba con los cronógrafos tradicionales de la época. Ese mismo año tuvo lugar el primer vuelo del Concorde. Los instrumentos de medición de Omega fueron utilizados como componentes estándar en varios ejemplares del avión supersónico, mientras numerosos miembros de sus tripulaciones eligieron relojes de la casa. Entre ellos se encontraba el capitán John Hackett, la primera persona que pilotó un Concorde sobre el océano Atlántico.