Burgundí, el nuevo punto de encuentro donde la noche empieza en Palma

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foto: cortesía de la marca

Algunos lugares no necesitan demasiadas explicaciones para sentirse vivos. Burgundí funciona así. Desde la calle se entiende el ritmo del lugar: gente entrando y saliendo, copas que aparecen sobre la barra y conversaciones que se mezclan mientras cae la tarde en Palma. El proyecto nace de la mano de Marta Expósito y Manuel Paz, fundadores de OBRD Group y responsables también de La Nouvelle Famille, el espacio de Santanyí que ha construido una comunidad alrededor de una idea muy personal de hospitalidad.

foto: cortesía de la marca

Aquí, todo gira alrededor del mostrador abierto hacia la acera. Una antigua nevera visible desde fuera y la energía del movimiento constante terminan por definir el carácter del bar. Nadie parece quedarse quieto demasiado rato: se pide algo, se comparte un plato, alguien vuelve por otra copa y la noche avanza casi sin darse cuenta. Burgundí tiene esa sensación de lugar espontáneo donde cada persona encuentra su propio ritmo.

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El espacio conserva la esencia clásica del antiguo local, aunque cada rincón revela intención. Sobre la barra aparece el cuadro La perla y la ola, una lámpara de araña cae desde el techo alto y pequeños detalles terminan de construir el ambiente: flores frescas escogidas cada semana, figuras metálicas sosteniendo cubiertos o un pañuelo de Hermès descansando sobre un jarrón. Nada parece colocado para llamar la atención, pero todo suma a la personalidad del lugar.

foto: cortesía de la marca

La cocina acompaña el ritmo de la noche desde dos frentes distintos. En la parte exterior salen platos rápidos y precisos como ostras con mignonette, huevos mimosa, navajas en escabeche o caviar con brioche. Más adentro aparecen preparaciones más caseras y reconfortantes: albóndigas en salsa de tomate, lomo de cerdo con ciruelas, ensalada de apionabo o vieiras preparadas al estilo gallego. Y, de vez en cuando, una langosta con patatas fritas aparece fuera de carta como uno de esos secretos que corren de boca en boca.

foto: cortesía de la marca

La carta de vinos mantiene la misma filosofía del resto del proyecto: pocas etiquetas que se posan sin pretensiones innecesarias. Champagne, Borgoña, Jura, Piamonte, Ribeira Sacra o Mallorca forman parte de una selección construida desde la experiencia y el gusto personal de Manuel Paz. Detrás de la barra, los Martinis tienen protagonismo propio, mientras los cócteles desarrollados junto al equipo londinense Malik Acid conviven con clásicos directos y bien ejecutados.

Burgundí también carga con una historia particular. Durante más de dos décadas, el local funcionó sirviendo cafés y llonguets a trabajadores de la zona y formó parte del antiguo Circo del Bingo Balear. Entre los rumores que todavía circulan, algunos aseguran que los elefantes del circo llegaban a asomar la trompa por la ventana del bar. Quizá nadie pueda comprobarlo ya, pero esa mezcla entre memoria, calle y vida nocturna sigue presente en un lugar que no busca llamar demasiado la atención, sino convertirse en parte natural de la ciudad.

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