Casa Murrieta, el vino encuentra su casa en Madrid
Un nuevo espacio privado en el corazón de Madrid donde Marqués de Murrieta reúne vino, arte y arquitectura para convertir la experiencia en un acto de permanencia, diálogo y cultura. Más allá de una bodega, el espacio es una experiencia que rodea 360º el placer de consumir y conocer el vino.

Madrid suma una nueva casa donde el tiempo se decanta despacio. Lejos de romper como una novedad estridente, Casa Murrieta se impone como esas botellas que se reconocen antes de abrirse: por el peso, por la promesa. En pleno centro financiero, Marqués de Murrieta ha decidido plantar raíces y trasladar a la ciudad una mentalidad que propone al vino como herencia con precisión.

La bodega pionera de Rioja abre una sede que se convertirá en un lugar de encuentro y se llenará de experiencias, recuerdos y buenos momentos. Un espacio privado concebido para reunir a quienes entienden el vino como cultura y como conversación, donde la experiencia va más allá de la copa y se extiende al entorno, a la arquitectura y a la forma de habitar cada estancia.
El interiorismo, firmado por Lázaro Rosa-Violán, actúa como una base sólida entre tradición y contemporaneidad. Los materiales, las proporciones y la luz construyen una atmósfera que remite al origen sin caer en la literalidad, como si La Rioja y Rías Baixas se hubieran destilado para encontrar su eco natural en Madrid. Todo está pensado para acompañar al vino, pues el personaje principal es la bebida y lo demás son los elementos que lo impulsan a destacar.


El corazón del proyecto es su espacio social: una cava que impone respeto a través de su calidad e impacto de grandeza, salas de cata construidas a partir de aromas, comedores pensados para la conversación larga y un patio ajardinado que introduce la naturaleza como parte esencial del recorrido. El jardín, diseñado por Locus Landscape, es un espacio decorativo, pero también un área verde que oxigena la experiencia y recuerda que el origen de todo está en la tierra.
Casa Murrieta también se lee en clave artística. Las obras de Chillida, Calder, Miró, Tàpies o Palazuelo dialogan con el espacio sin levantar la voz, acompañando el recorrido como lo haría una buena añada: presentes, precisas, sin necesidad de explicación. El mobiliario de autor —desde una mesa monumental de mármol y cristal hasta un mural inspirado en los surcos del viñedo— refuerza esa idea de artesanía llevada a escala contemporánea.

Más que una oficina o un club, este lugar evoluciona a un conector internacional para la bodega, escenario de catas, presentaciones y conversaciones que consolidan su relación con profesionales y prescriptores de todo el mundo. Un espacio donde el vino se comparte como se comparten las historias que merecen ser contadas con calma.
La apertura de Casa Murrieta coincide, además, con un momento de reconocimiento global para la firma, recientemente nombrada Mejor Bodega de Europa por Forbes. Un statement que confirma lo evidente: que Marqués de Murrieta preserva el origen del Rioja y sigue escribiendo su futuro con la misma paciencia con la que se construyen los grandes vinos.
