Cuerpos para un centenario

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Fotografía: Cortesía de Banca March

Un jardín que se rodea de vegetación y convive con el arte: la sede madrileña de Banca March atraviesa una tensión constante entre peso y vulnerabilidad. Las esculturas de Thomas Houseago aparecen como cuerpos expuestos: figuras abiertas, incompletas, atravesadas por hierro, yeso y bronce. Monumentales en escala, humanas en emoción. La exposición, organizada junto a Vande y comisariada por Anne Pontégnie, inaugura la reapertura pública del jardín y convierte el espacio en una experiencia física, casi introspectiva.

La muestra reúne siete piezas realizadas entre 2008 y 2025, suficientes para recorrer más de tres décadas de investigación escultórica. Houseago no busca la perfección clásica; persigue algo más incómodo y directo. Sus figuras revelan marcas, uniones, tensiones y fracturas visibles, como si el proceso creativo permaneciera latiendo en la superficie de cada obra. Frente a ellas, el espectador no observa únicamente escultura contemporánea: observa rastros de fragilidad convertidos en volumen.

Fotografía: Cortesía de Banca March
Fotografía: Cortesía de Banca March

Entre las piezas destaca Large Walking Figure I (Leeds), una figura de casi cinco metros que impone presencia desde la distancia, y Janus – Mirror – Figure, creada en 2025, donde conviven ecos primitivos y referencias contemporáneas. En la práctica de Houseago aparecen resonancias de Rodin, Picasso o Giacometti, aunque también irrumpen figuras de la cultura popular como Ziggy Stardust o Darth Vader. Esa mezcla evita cualquier solemnidad académica y acerca su trabajo a una sensibilidad profundamente contemporánea: híbrida, contradictoria y emocional.

Los materiales también cuentan una historia. El yeso, la madera, el cáñamo o las varillas de hierro funcionan como extensiones de una idea central: la materia conserva memoria. Houseago trabaja de forma manual, dejando visibles los gestos y las imperfecciones, como si cada pieza rechazara la posibilidad de terminarse por completo. El resultado transmite una sensación poderosa de transformación permanente, donde lo ancestral convive con una estética casi industrial.

Fotografía: Cortesía de Banca March

La exposición forma parte de los actos por el centenario de Banca March, una institución que utiliza esta colaboración para proyectar una imagen conectada con la cultura y la creación contemporánea. Bajo el lema “Un futuro con historia”, la entidad recupera el jardín de su sede como punto de encuentro artístico y reafirma una idea clara: la tradición adquiere relevancia cuando es capaz de dialogar con el presente.

Fotografía: Cortesía de Banca March

Hasta el 30 de octubre, Madrid tendrá la posibilidad de recorrer por primera vez en España el universo escultórico de Thomas Houseago. Entre figuras gigantescas y superficies heridas, la exposición deja una sensación persistente: incluso los cuerpos más monumentales pueden hablar de vulnerabilidad.

Fotografía: Cortesía de Banca March
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