La elegancia de los proyectos vivos

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One Shot Puerta Ruzafa, en Valencia.

En un momento en el que el lujo ha dejado de medirse solo en términos de confort, cobra relevancia la capacidad de un lugar para transmitir identidad. Espacios que no se limitan a acoger al viajero, sino que le invitan a una conversación con la ciudad, su historia y su cultura. En este contexto, One Shot Hotels concibe cada uno de sus alojamientos como un proyecto vivo donde el diseño dialoga con el entorno.

Detalles de One Shot Palácio Cedofeita, en Oporto.

Si desde su origen, la vinculación con el arte y la cultura ha sido parte esencial de su identidad, es en la colaboración con distintos estudios creativos donde esta filosofía adquiere otra dimensión: cada proyecto se construye desde una mirada propia, evitando la homogeneización e interpretando el contexto local.

En Valencia, el trabajo de Alejandra Pombo en One Shot Puerta Ruzafa entronca con el origen del barrio. Ruzafa —cuyo nombre remite a un jardín histórico— se traduce aquí en un universo interior donde la vegetación se convierte en hilo conductor.

One Shot Liberdade, en Lisboa.

En Oporto, One Shot Palácio Cedofeita, desarrollado por el estudio Las Dos Mercedes, propone un diálogo entre pasado y presente, con una intervención respetuosa con el palacete en el que se sitúa al tiempo que introduce una lectura contemporánea complementaria.

En proyectos más recientes, Alfaro-Manrique Atelier explora dos territorios aparentemente opuestos pero conectados por una misma sensibilidad: en Ibiza, en One Shot Buenavista, la relación con el exterior, la vegetación y la calma marcan el ritmo del espacio, mientras que en Lisboa, One Shot Liberdade traslada esa mirada a un entorno más urbano.

One Shot Hotels construye así un ecosistema de espacios que no buscan imponerse, sino integrarse, que evolucionan y que encuentran en la elegancia sencilla su forma más honesta de expresión.

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