
En el particular viaje relojero de Louis Vuitton hay tiempo para revisitar su fundación y, en concreto, el nacimiento del Monterey, un reloj que marcó su visión de la relojería y también definió una era. Es el sentido de esta edición limitada que, como sus predecesores, está destinada a ser objeto de culto.
Los primeros Louis Vuitton Monterey llegaron al mercado en las postrimerías de la década de 1980. Los originales LV I y LV II llamaban la atención por su forma de guijarro, diseño de la arquitecta Gae Aulenti y en sintonía con el espíritu viajero de la maison. La Fabrique du Temps Louis Vuitton ha revivido y sofisticado aquel peculiar diseño. Lo hace en oro amarillo y con una impactante esfera con esmaltado Grand Feu en blanco; además, el calibre de cuarzo de entonces es reemplazado por un movimiento automático integrado. Solo se han hecho 188 piezas.