
RICARDO BALBONTÍN
En la recuperación de la iconografía de Cartier faltaba una pieza: el Roadster. Presentado originalmente en 2002, el modelo regresa con una silueta refinada, dos calibres automáticos de manufactura y versiones en acero, oro amarillo y construcción bicolor. La maison recupera así un diseño inspirado en el automóvil, los instrumentos de precisión y las formas aerodinámicas. La esfera que evoca un velocímetro, la corona ojival, la lupa de fecha con apariencia de faro y la presencia de remaches y tornillos mantienen intacta la identidad de un reloj que expresar el tiempo en movimiento.
El desafío consistía en actualizar el Roadster sin alterar su característica forma ojival. Cartier ha redefinido las proporciones, estilizado las líneas y revisado la ergonomía para lograr una apariencia más fluida. La nueva relación entre la caja y el bisel resulta más equilibrada, mientras que la corona se integra visualmente con el cristal, la lupa y la esfera. Cuatro remaches incorporados al bisel refuerzan el carácter industrial y mecánico del conjunto. La renovación es fruto del trabajo de más de un centenar de artesanos y especialistas, desde diseñadores y relojeros hasta fabricantes de esferas, estampadores y pulidores.
En la esfera se mantienen los principales códigos gráficos del Roadster original: motivo estriado circular, minutería de ferrocarril y números romanos. Diferentes técnicas de estampación y barnizado aportan relieve y profundidad, mientras que las agujas en forma de espada de las versiones de acero, terminadas en azul o antracita y recubiertas con Super-LumiNova®, mejoran la legibilidad y acentúan la inspiración instrumental.
La nueva colección se presenta en tamaños mediano y grande. Las referencias de acero, las más deportivas, están disponibles con esfera blanca o azul oscuro con revestimiento PVD. La primera incluye una correa adicional de aligátor azul marino, mientras que la segunda se acompaña de una alternativa de caucho en el mismo tono. Por su parte, la versión bicolor combina acero y oro amarillo, introduciendo una nota de calidez sin perder el carácter mecánico del Roadster. En la parte superior de la colección se sitúa la referencia realizada íntegramente en oro amarillo, disponible con correa de aligátor gris semimate o brazalete de oro.
Cartier utiliza dos movimientos automáticos adaptados al tamaño de cada caja. Los modelos grandes, de 47 × 38 milímetros, están impulsados por el calibre 1847 MC. Las versiones medianas, con unas dimensiones de 42,5 × 34,9 milímetros, incorporan el calibre 1899 MC. El brazalete ha sido también revisado. La reducción de la longitud de los eslabones mejora su articulación y favorece la adaptación a la muñeca. El sistema patentado QuickSwitch™ permite sustituir el brazalete por una correa sin utilizar herramientas.