Omega, el tiempo bajo control en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026
Omega no tiene límites a la hora de hacer del cronometraje en los Juegos Olímpicos un ejercicio de precisión. Próxima parada en Milán-Cortina 2026.
No hay Juegos Olímpicos sin cronometraje, ese actor principal del que tenemos una imagen siempre vigilante, aunque no se le vea, siempre atento a medir con precisión fracciones de segundo para no errar en quién merece la victoria. Y, cuando hablamos de ello, la marca que viene a nuestra memoria no es otra que Omega, la firma que tiene su propia división, Omega Timing. Como bien expresa su CEO, Alain Zobrist, “hoy en día, somos capaces de medir hasta una millonésima de segundo, y nuestros cronómetros tienen una desviación de 23 nanosegundos cada 24 horas”.
Pero, por encima, de los datos, lo que ofrece Omega Timing es la fiabilidad necesaria para hacer de unos juegos un espectáculo cada vez más perfecto. Y, si alguien tiene algún tipo de duda de ello, vamos a analizar las novedades que se presentarán en estos Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran en Milán y Cortina D’Ampezzo, que contarán con 116 pruebas en ocho deportes. A los ya emblemáticos esquí alpino, patinaje de velocidad y bobsleigh, se sumarán el snowboard y el esquí acrobático, así como el debut olímpico del esquí de montaña.

Controlar cada movimiento
El nombre de Cortina d’Ampezzo está señalado en el mapa de los hitos como cronometrador de juegos de invierno de Omega, pues fue allí, en 1956, cuando se introdujeron por primera vez las puertas de salida en el esquí alpino. Era un paso más en una ‘carrera’ en la que Omega se ha ido perfeccionando hasta extremos increíbles en el control no solo del tiempo, sino de los movimientos de los deportistas y donde la incorporación de inteligencia artificial es crucial. Como aclara Zobrist, “ahora disponemos de la ayuda de la visión artificial y de la inteligencia artificial, lo que nos da acceso a unas posibilidades inéditas que ayudan a los jueces a tomar decisiones fundamentadas sobre las puntuaciones de los atletas. Obviamente, no solo se utiliza para puntuar, también mide los movimientos biomecánicos de los atletas, lo que nos permite contar historias que antes era imposible”.
Pero empecemos por la primera de las novedades, el photofinish virtual en bobsleigh. Por primera vez, Omega podrá crear una imagen compuesta comparando visualmente los tiempos en los que cada equipo cruzó la línea de meta. Se hará a partir de una imagen separada, mostrando las diferencias de las actuaciones. Los resultados oficiales se contabilizan a partir de las células fotoeléctricas, pero las imágenes ofrecerán una herramienta de cronometraje adicional y explicarán mejor la prueba a espectadores y comentaristas.

Aunque en 2018, en Pyeongchang, ya se contó con tecnología de visión artificial, Omega Timing ha conseguido evolucionar y mejorar el rendimiento de esta tecnología, que consiste en un sistema de cámaras de seguimiento de imágenes que controlan el movimiento de los deportistas. Al interactuar con el software de inteligencia artificial, las cámaras pueden capturar datos en directo, como posiciones, velocidades, distancias, aceleraciones y alturas de salto, entre muchos otros ejemplos. El resultado permite ofrecer imágenes ultraprecisas que el ojo humano no puede detectar.
En Milán-Cortina 2026, se utilizará para detectar incluso el ángulo de las cuchillas de cada competidor en patinaje artístico en sus rutinas y saltos. Los jueces podrán utilizar instantáneamente estos datos para determinar sus puntuaciones finales. Como explica Alain Zobrist: “Creamos una representación del movimiento biomecánico del atleta. Es tan preciso que podemos detectar cada movimiento de la ejecución. Esto es especialmente importante porque los jueces restan puntos si los saltos no se completan. Es la primera vez que damos toda esa información sobre los saltos del deportista”.

Mejorar la experiencia del espectador
Llevado a otro ejemplo práctico, ahora puede identificar a los atletas en las pruebas por parejas, y detectar y mostrar instantáneamente en pantalla el tipo de movimientos y saltos que se están realizando. Los jueces y los espectadores de televisión son los grandes favorecidos. Los análisis incluirán la altura de los saltos, el tiempo en el aire y la velocidad de aterrizaje en tiempo real.
La visión artificial entra de lleno también en la competición de saltos. Los últimos 10 metros antes de un salto de esquí y los primeros 20 metros después del despegue son donde se gana o se pierde esta prueba. Para analizar este momento con mayor detalle que nunca, Omega empleará su tecnología de visión por ordenador con el análisis del despegue. Podrá mostrar las características biomecánicas de cada atleta y la forma en que posicionan su cuerpo. La tecnología incluye sensores que llevan los participantes, junto con tres o cuatro cámaras de alta velocidad y una cámara que puede producir imágenes estroboscópicas.
Del mismo modo, en el Big Air ya no se utilizarán sensores de movimiento. En su lugar, la tecnología de visión por ordenador será de nuevo la protagonista con 4-6 cámaras de alta velocidad, que recopilarán el mayor número de datos posibles. En concreto, podrá crear un análisis de saltos para el snowboard y el esquí. Desde el despegue hasta el aterrizaje, los datos revelarán velocidades, rotaciones, alturas, distancias y posiciones corporales en 3D, mientras que la trayectoria del salto se mostrará en combinación con gráficos estroboscópicos.

Los gráficos de las distintas pruebas también mejorarán y lo harán a partir de la tecnología Vionardo en 4K UHD (ultra alta definición), produciendo gráficos extremadamente nítidos y que podrán contemplar todo el mundo, lo que aumenta el espectáculo.
Si contemplar cada una de estas novedades/evoluciones habla ya del espíritu de Omega Timing, es en cada edición de los Juegos Olímpicos donde queda demostrado el valor del trabajo que realizan, con proyectos que pueden necesitar hasta seis años de desarrollo. Un simple dato que explica la legitimidad que tiene –incluidos los atletas– en todos los estamentos del deporte. El trabajo en equipo de sus 400 empleados quedará de manifiesto en estos juegos de Milán-Cortina, “aunque solo 300 de ellos se desplazarán allí y el resto, hasta un total de 500 personas, que intervienen serán voluntarios. Vamos a desplegar nada menos que 130 toneladas de equipo, pero que nadie piense que esto se hace de un día para otro, requiere una previsión de años en el trabajo”.
Porque la perfección se halla en cada detalle, y es lo que convierte a unos Juegos Olímpicos en un espectáculo… que solo puede medir Omega.