Bienvenidos al nuevo Clos Madrid
El restaurante madrileño emprende una nueva etapa para situar la hospitalidad y la atención al cliente al mismo nivel que su cocina, reconocida con una estrella Michelin. Es el sello del empresario Marcos Granda.
El titular de este artículo encierra –al menos lo pretende– más significado del que su simple formulación pudiera indicar. Porque es precisamente la bienvenida al cliente, la hospitalidad, el valor añadido que Marcos Granda –el audaz empresario gastronómico, con seis restaurantes en su porfolio y siete estrellas Michelin entre ellos– ha querido imprimir, con una reciente y ambiciosa reforma, a la ya consagrada experiencia del restaurante Clos Madrid.
No olvidemos que hablamos de una propuesta que ostenta una estrella Michelin, lograda en 2018, menos de un año después de su apertura en lo que supuso el desembarco de Granda en Madrid. Es decir, estamos ante un restaurante más que consagrado en el siempre difícil y competitivo universo gastronómico madrileño. Así que la decisión de iniciar una nueva era tiene mucho que ver con el inconformismo natural de Granda, quien, obsesivo con los detalles, ha convertido la atención al cliente en una seña de identidad de sus proyectos.

En Clos Madrid, ese objetivo se traduce en una experiencia inversiva en el mundo de la alta gastronomía y del vino para la que ha creado un nuevo escenario: el anterior espacio abierto, se convierte ahora en un pequeño comedor, sobrio, elegante y sin elementos accesorios, con la cocina completa pero discretamente integrada, para un máximo de 20 comensales. Aunque la experiencia, y esto es toda una declaración de intenciones, comienza antes, con un primer pase en la recepción en la bodega –200 referencias de vinos, sobre todo, de España, pero también de Francia e Italia– y un segundo en la barra de la cocina, antes de ocupar definitivamente la mesa.
Lo que sucede ahí es obra del chef Daniel Villoria, incorporado al proyecto en esta nueva etapa, que despliega toda su creatividad y experiencia –trabajo con David Muñoz Incluido– en una propuesta original y, algo que se agradece en este tipo de restaurantes de alta cocina, flexible.


Porque, bajo seis conceptos universales, Cosecha, Domingo, Celebración, Fiesta, Fuego y Ritual, Clos Madrid permite al comensal elaborar su propio menú, eligiendo entre 3, 4 y 6 de esos pasajes, con precios de entre 125 y 169 euros más maridajes, y teniendo en cuenta que cada uno de ellos encierra toda una variedad, más o menos amplia, de bocados y sabores.
Así, en ese ambiente acogedor, incluso íntimo, se suceden –con fluidez, también un valor a tener en cuenta– y con la atención nada invasiva pero muy enriquecedora del equipo, exquisitos platos e imaginativas elaboraciones en los que conviven centollo y conejo, ostras y espárrago, angulas y chorizo o erizo y codorniz. Un lugar en el que, como Marcos Granda pretende, suceden cosas, y todas muy sabrosas.