8 clásicos de la destilería
Elegir un destilado seguro es confiar en calidad y consistencia. Estos clásicos —desde tequila y mezcal hasta whisky y ginebra— funcionan en cualquier ocasión.

Hay veces en que una bebida elige a su compañero, casi como un match perfecto que difícilmente se soltará. El paladar hace una mancuerna con un destilado, un momento en el que sabor, textura y actitud se alinean. No siempre se trata de descubrir lo nuevo: hay destilados que, por su calidad y consistencia, se vuelven una elección segura. No fallan en una reunión, no decepcionan en una cena y siempre se sienten correctos en una conversación.
El tequila es un clásico inevitable. Clase Azul habla de lujo discreto, con un perfil suave y una presentación inigualable. Loco Tequila Puro Corazón es más terroso y directo, para quienes buscan un sabor auténtico. Y Mezcal Real Minero Tobalá ofrece un equilibrio fino entre humo, fruta y mineralidad, un combo que no sabías que necesitabas, pero a la hora de probarlo se vuelve un imperdible para futuras ocasiones.


En whisky, Johnnie Walker Blue Label es una referencia de suavidad y equilibrio para momentos especiales, mientras que The Macallan 12 años se siente más seco, con notas de madera y frutas secas, ideal para beber lento. En ron, Zacapa es la opción con una base bastante sólida: presencia, suavidad y un perfil dulce que funciona solo o en cóctel.


Para cerrar, Vodka Absolut Blue se lleva el premio de pureza y confiable, y Hendrick’s se mantiene como estándar por su perfil floral y su equilibrio en gin tonic. Elegir un destilado “seguro” es un statement del conocedor y de quien bebe con propósito.
