Cuando Lorca volvió a sonar en Valencia
El Hotel One Shot Reina Victoria revive la estancia de Federico García Lorca con un emotivo homenaje conducido por Miguel Poveda y Sole Giménez, donde la poesía y la música devolvieron al edificio su espíritu cultural.

En el corazón de Valencia, el histórico One Shot Reina Victoria se transformó por una noche en un escenario donde la poesía, la memoria y la música volvieron a encontrarse. El cantaor Miguel Poveda condujo un emotivo homenaje dedicado a Federico García Lorca, recordando la estancia que el poeta vivió en este emblemático edificio en noviembre de 1935, cuando escribió algunos de los célebres Sonetos del amor oscuro durante el estreno de Yerma en el Teatro Principal de la ciudad.

El acto, que reunió a figuras del ámbito cultural valenciano, incluyó el descubrimiento de una placa conmemorativa que recuerda aquel momento de inspiración literaria. Poveda, actual director de la Casa Cultural Federico García Lorca en Granada, subrayó el valor simbólico del hotel como espacio de creación y encuentro intelectual. A su lado, la cantante Sole Giménez acompañó una velada que buscó devolver al edificio la emoción artística que Lorca vivió entre sus paredes hace casi noventa años.

Tras la colocación de la placa, el silencio invadió el salón cuando Poveda recitó el Soneto de la dulce queja, uno de los textos más intensos del ciclo poético. Durante unos minutos, el hotel dejó de ser simplemente un lugar de paso para convertirse en un espacio de recogimiento y evocación, donde la voz del poeta parecía resonar nuevamente entre sus muros.

La poesía pronto dio paso a la música. Acompañado a la guitarra por Paco Costa, Poveda interpretó uno de los sonetos lorquianos adaptado al cante, llevando el universo del poeta granadino al terreno emocional del flamenco. Más tarde regresó al escenario junto a Giménez para cantar otro poema de Lorca, en un diálogo de voces que cerró el homenaje con una intensidad íntima y profundamente contemporánea.
El acto también reivindicó la vocación cultural del hotel, recordando su pasado como punto de encuentro de la vida intelectual valenciana, donde existió un club literario que desapareció con la Guerra Civil. Hoy, ese espíritu renace bajo la filosofía de One Shot Hotels, que concibe sus hoteles como espacios donde la hospitalidad se mezcla con el arte y la identidad local. Con establecimientos en ciudades como Valencia, Madrid o Barcelona, la cadena apuesta por una experiencia que entiende el alojamiento como una puerta de entrada a la cultura de cada destino.