La gran cita Alpina
Italia acoge por tercera vez unos Juegos Olímpicos de Invierno. Las cumbres de la localidad de Cortina D’Ampezzo y la ciudad de Milán serán sede de una competición que sitúa a los deportes de nieve e hielo en el centro de la atención deportiva. Es, también, el mejor escaparate de un país siempre de moda.

impresionantes paisajes alpinos italianos. En la imagen, Bormio, junto a la pista de Stelvio, donde se celebrarán pruebas de esquí alpino y el debutante esquí de montaña.
A veces se olvida que Italia es también un país alpino. Tanto como Francia, Suiza y Austria, aunque, por más cercano al mar y al sol meridional, con un encanto especial. Sobre todo para el Comité Olímpico Internacional: si la cita de Cortina D’Ampezzo en 1944 no se hubiese suspendido por la II Guerra Mundial, Italia sería el país con más Juegos Olímpicos de Invierno, igualando a EE. UU. Los que comienzan en Milán y Cortina D’Ampezzo el próximo 6 de febrero, y que llevarán a los deportes de invierno a lo más alto hasta el domingo 22 de febrero, representan la edición número XXV. Y si la localidad de Cortina D’Ampezzo repite tras ser sede en 1956, es curioso recordar que se celebraron otros a apenas 125 kilómetros de Milán (ciudad coorganizadora) 20 años atrás: en 2006, la cita olímpica de Turín dejó buenas sensaciones y ganas de más Alpes italianos.

Tras Pekín 2022, 39 robóticamente perfectos pero algo desangelados en un país tan marcado por las distancias, se busca que Milano-Cortina sea una modernidad urbana y tradición alpina en formato multisede que busca ser absolutamente sostenible. La competición contará con la incorporación de un nuevo deporte, solo uno: el esquí de montaña, o skimo, que da a los españoles alguna opción de medalla, en una cita tradicionalmente poco halagüeña para los nuestros. De hecho, solo hemos ganado cinco medallas: la de oro de Paquito Fernández Ochoa en Sapporo 1972; los bronces de su hermana Blanca en Albertville 1992, Regino Hernández (snowboard) y Javier Fernández (patinaje artístico), ambos en PyeongChang (Corea) 2018; y la plata de Queralt Castellet en Pekín 2022 (snowboard, modalidad halfpipe). En Milano-Cortina tendremos al fin favoritos a Oriol Cardona y a Ana Alonso, campeones de la Copa del Mundo de esta novedosa disciplina, en la que los esquiadores suben y bajan montañas a la mayor velocidad posible –con una suerte de pieles en la base de los esquís en el ascenso para evitar que resbalen y que quitan para el descenso–. Habrá 116 eventos repartidos entre 16 disciplinas. Al tener sedes distantes entre sí –hay unos 400 kilómetros entre el centro de Milán y Cortina D’Ampezzo–, será un desafío logístico. El plan incluye corredores de transporte reforzados, coordinación entre fuerzas de seguridad y protocolos avanzados para climatología adversa. También se implementarán sistemas de gestión inteligente de aforos y movilidad en tiempo real.

Pese a los avances, el COI sigue preocupado por aumentar la participación femenina en todas las disciplinas, así que el programa contará con una cifra récord de pruebas de mujeres, 50, y un 47% de las 2.900 plazas para atletas serán para ellas. De largo, los JJ. OO. con mayor equilibrio de todos los tiempos. Además, los Juegos quieren dejar una huella ambiental, social y económica lo más responsable posible. Así, el 92% de las sedes serán ya existentes o temporales –el PalaItalia Santa Giulia, pabellón de 14.000 espectadores en Milán para el hockey, es una de las pocas nuevas construcciones– y algunos espacios que-darán como centros de entrenamiento permanentes o se reconvertirán con usos culturales o comunitarios. Serán también los Juegos de la tecnología más puntera, con mejoras en la precisión del cronometraje y el análisis de rendimiento, lo que redundará también en la experiencia televisiva del espectador, que disfrutará de repeticiones tridimensionales en tiempo real y gráficos aumentados.

Ante los ojos del mundo La organización pretende que los Juegos funcionen como escaparate del patrimonio artístico y gastronómico del país. Así que habrá múltiples espacios interactivos, fan zones y un programa cultural amplio entre Milán, Verona, Valtellina y Cortina. Pero Italia encara también una reválida deportiva: como anfitriona, tendrá representantes en todas las modalidades para enfrentarse a las potencias, Noruega, EE. UU. y, en otro escalón, Canadá, Alemania 41 y Suiza. Favorita local, la italiana Sofia Goggia (dos medallas olímpicas) aspira a convertirse en la reina del descenso, sin olvidar a la veterana Federica Brignone (tres veces medallista). ¿Otros favoritos? Los Juegos reunirán a campeones de 2022 y a jóvenes talentos, pero hay algunos nombres ineludibles, como el suizo Marco Odermatt en eslalon gigante; el noruego Johannes Hosflot Klæbo en esquí de fondo; la estadounidense Eileen Gu en esquí acrobático; o la neerlandesa Suzanne Schulting en patinaje de velocidad. Los anfitriones esperan inspirar a nuevas generaciones y que el país vuelva a vivir momentos icónicos como los de Armin Zöggeler, Carolina Kostner o Federica Brignone. Por no hablar de Alberto Tomba (tres oros entre 1988 y 1992), un fenómeno cuya influencia aún perdura. Llegue o no un nuevo campeonísimo azzurro, será un evento cargado de tradición y, a la vez, de proyección en el futuro. Italia nunca se cansa de hacer historia.
