Oro líquido con apellido y territorio
La cosecha 2025/2026 de Grandes Pagos de Olivar confirma que el concepto de terroir también se escribe con olivos: siete fincas, siete paisajes y una misma obsesión por la excelencia.

En el universo del lujo gastronómico, el origen lo es todo. Desde 2005, Grandes Pagos de Olivar (GPO) ha defendido que el aceite de oliva virgen extra puede y debe hablar el mismo lenguaje que los grandes vinos de château: identidad, terruño y precisión absoluta. Sus siete miembros, Hacienda Queiles (Navarra), Aubocassa (Mallorca), Casas de Hualdo (Toledo), Castillo de Canena (Jaén), Marqués de Griñón (Toledo), Marqués de Valdueza (Badajoz) y Masía El Altet (Alicante), comparten una premisa innegociable. Cada AOVE debe proceder de un Pago, una finca delimitada donde el control del olivar y la almazara es tan minucioso como la búsqueda de la excelencia.
La presentación de la nueva cosecha tuvo lugar en el restaurante Bancal, donde el chef Miguel F. Vidal diseñó un menú de siete pases, cada uno maridado con un aceite distinto. Más que un almuerzo, fue un viaje sensorial por la geografía española: del verde intenso y estructurado Picual de Castillo de Canena junto a un pulpo á feira, al carácter floral y de montaña de Masía El Altet acompañando una lubina a la brasa. Cada plato evidenció que el AOVE, cuando es excepcional, deja de ser complemento para convertirse en protagonista.


En la copa, o mejor dicho, en el plato, la cosecha 25/26 revela personalidad y matices. Abbae de Queiles despliega suavidad, notas de almendra y un picante elegante; Aubocassa seduce con su perfil cítrico y su textura sedosa; el coupage Oleum Artis de Marqués de Griñón exhibe potencia vegetal y persistencia; mientras que el Reserva de Familia de Casas de Hualdo sorprende incluso en un postre de chocolate ahumado. Son aceites que hablan de hierba recién cortada, tomate verde, alcachofa o manzana, pero también de innovación tecnológica, agricultura sostenible y una obsesiva trazabilidad.

Con presencia en más de 60 mercados internacionales y un exclusivo estuche conjunto de edición limitada que reúne sus siete referencias, GPO reafirma que España no solo lidera en volumen, sino en calidad y sofisticación. En tiempos donde el lujo se redefine como autenticidad y origen, estos grandes pagos demuestran que el verdadero oro líquido nace del respeto por la tierra, la precisión en cada proceso y la convicción de que la excelencia no es una meta, sino una forma de trabajar año tras año.
