Pedro Reyes: La materia de la identidad
El artista mexicano ha convertido los materiales en lenguaje político y sensorial. De la piedra al metal reciclado de armas, su obra es una reflexión táctil sobre identidad, violencia y transformación.

Fotografía: Cortesía de Labor
Pedro Reyes (Ciudad de México, 1972) se formó inicialmente como arquitecto, y esa mirada estructural atraviesa toda su práctica. Desde sus primeras exploraciones, entendió el espacio como un organismo no estático y la materia como una extensión del cuerpo. Su trayectoria se ha construido entre la escultura, la instalación, el performance y el activismo, con proyectos que dialogan tanto con el entorno urbano como con la historia política contemporánea. Lejos de la neutralidad formal, Reyes trabaja desde la convicción de que cada material carga una memoria.
Esa conciencia alcanza uno de sus puntos más contundentes en Disarm, una serie iniciada en 2013 en la que transforma armas decomisadas en instrumentos musicales. El gesto es radical y profundamente simbólico: fundir pistolas y rifles para convertirlos en guitarras, xilófonos o percusiones implica reconfigurar la violencia en sonido, en posibilidad colectiva. Antes, con Palas por Pistolas, ya había fundido armas para fabricar palas con las que se plantaron árboles. En ambos casos, la materia deja de ser evidencia de destrucción para convertirse en acto de comunidad.


Fotografía: Cortesía de Labor
Pero si algo distingue su obra es la manera en que involucra los sentidos. Incluso cuando no se trata de esculturas monumentales, la textura ocupa un lugar central. La piedra —con su porosidad irregular— se vuelve un territorio donde insertar objetos, generar cavidades, aumentar la sensación de realidad. El metal, frío y preciso, contrasta con relieves orgánicos que parecen erosionados por el tiempo. En ese diálogo entre superficies ásperas y pulidas se activa una tensión que invita a imaginar el tacto, a recorrer la obra con las manos aun cuando solo se mira.

Fotografía: Cortesía de Labor

Fotografía: Cortesía de Labor

Fotografía: Cortesía de Labor
En sus collages ocurre algo similar. Aunque son planos, sus recortes no se limitan a la bidimensionalidad: selecciona imágenes con luces dramáticas y acabados que remiten a la piedra, a lo mineral, a lo erosionado. Hay superficies porosas que evocan ruinas y otras pulidas que recuerdan esculturas clásicas. Esa ilusión táctil amplía la experiencia visual y conecta con su interés constante por materializar ideas abstractas. Incluso en papel, la materia insiste en hacerse presente.

Fotografía: Cortesía de Labor
¿Qué significa entonces su obra? En el universo de Reyes, transformar materiales es transformar narrativas. Convertir armas en música o insertar objetos en la piedra no es solo un gesto estético, sino una declaración sobre identidad y responsabilidad colectiva. La materia se vuelve metáfora del cuerpo social: puede ser rígida, violenta, fragmentada, pero también maleable, abierta al cambio. En ese tránsito entre lo sólido y lo vulnerable, supráctica nos recuerda que la identidad es algo que se esculpe, que se rehace, que se resignifica una y otra vez.