Crêpes en Madrid: un clásico que se renueva

Crêpes en Madrid: un clásico que se renueva

Breizh, La Crêperie Lástima que este sitio sólo abra por la tarde noche, porque sería un lugar estupendo para comer al mediodía en ese cocktail gastronómico de Malasaña. Aun así, estamos en una de las crêperies más auténticas de Madrid; al fin y al cabo la regenta una familia de origen bretón. Aquí la apuesta por los productos sin […]

Breizh, La Crêperie

Lástima que este sitio sólo abra por la tarde noche, porque sería un lugar estupendo para comer al mediodía en ese cocktail gastronómico de Malasaña. Aun así, estamos en una de las crêperies más auténticas de Madrid; al fin y al cabo la regenta una familia de origen bretón. Aquí la apuesta por los productos sin gluten es muy clara y los dueños están sumamente orgullosos de ofrecer un producto artesano y de calidad. Al pasar por su coqueto local de la calle de la Madera nos encontraremos con el siempre esmerado Raúl, francés y español al 50%, que nos explica las ventajas de su materia prima y nos guía por la carta. Su madre, la bretona Françoise, es el alma del local: fue ella quien tuvo el ojo para ponerlo en marcha hace ya 10 años y quien prepara con esmero y apego a la receta tradicional una impresionante gallette (una variante de la Bretaña que se realiza con trigo sarraceno) completa con queso, jamón, cebolla y un huevo frito que no falla nunca. Además, podemos probar su paté casero de campaña y una sidra natural llegada desde Bretaña, más afrutada que la que acostumbramos a beber en España pero que acompaña a la perfección el contundente sabor de la gallette (Madera, 36 – 91 522 79 82).

 Le Comptoir de la Crêpe

En pleno trazado antiguo del barrio de las Letras encontramos un local con decoración antigua que se integra perfectamente en el entorno, y que a la vez es resulta el complemento perfecto a los after de la zona, con ese “tonillo” de libro de segunda mano que tanto gusta en la zona. Mariángeles Mujeriego y Frank Pouzarges son una vida entregada a la crêpe. En Irlanda, Formigal o Mojácar… cualquier lugar es bueno para dar de comer. ¿Por qué no en Madrid? Muebles franceses, lámparas de los años cuarenta con harina y sidra francesa y raíces de Toulouse. A la hora de cocinar no se andan con tonterías… Bien es cierto que su relleno es más delicado, porque en Le Comptoir no les gusta desparramar las cosas por el plato. La variedad y los aires franceses nos demuestran que hay mucha vitalidad en la cocina francesa tradicional. Precio alrededor de los 15 euros. Gran opción para gourmands de presupuesto modesto (Huertas, 68 – 91 024 69 02).

Ma Bretagne

Otra experta en esto del arte de los platos populares franceses, realizados con ese punto nostálgico que se desprende del nombre. La carta incluye tabla de foies, ensaladas y, por supuesto, nuestra amada crêpe, regada por cavas de la Bretaña francesa por aquello de completar la experiencia. El local es pequeño, pero tiene un punto elegante y romántico, y sí: es barato. Las crêpes saladas tienen mucho queso, pero hay sitio para ideas originales (la de musaka) aunque -no nos engañemos- a nosotros nos gustan las más dulces. Además, comer en el centro de Madrid, en pleno Malasaña, por menos de 20 euros, es un lujo. Todo con delicado acento francés (San Vicente Ferrer, 9 – 91 123 99 35).

La Crêp

Un cuco local cerca de Tirso de Molina, donde las opciones de ocio abundan y piden un complemento alimenticio. La Crêp es un local diminuto y acogedor de aires tradicionales franceses te permite crear tu propia crêpe sin que el precio se desmande, y que se caracteriza por sus galettes, así como la buenísima atención al cliente. Además, ofrece producto sin gluten para quien requiera de ello y las preparan para llevar, por si trabajamos o vivimos por la zona. Su menú de 12 euros es un referente en la zona…. Bueno, bonito, barato y siempre con una sonrisa… Su horario es un misterio, aunque oficialmente sólo abren por la tarde (San Pedro Mártir, 3 – 91 016 47 05).

Easycrep

Ha cumplido ya un cuarto de siglo con su local de Islas Filipinas, tiempo suficiente para abrir unos cuantos más diseminados por la capital, todos ellos con una atmósfera más tradicional pero a la vez apta para todos los bolsillos. Su carta es más heterogénea que la de sus competidores, ya que incluye también carta de patés, ensaladas y hamburguesas gourmet, pero lo que nos importa aquí son sus crêpes, y como siempre, las dulces, que son simplemente estupendos: el demoledor doble de chocolate blanco y chocolate negro, y otros con helado o con frutas decorando, siguen funcionando estupendamente (Av. Islas Filipinas, 16 – 91 553 79 25).

Mimi’s

Zoran, el dueño, es un serbio que sabe lo que la gente necesita. Entre la Puerta del Sol y la Plaza Mayor nos encontramos con las crêpes más suaves y céntricas. ¿Saladas o dulces? Algunas tan llenas de ingredientes que casi desbordan, pero todas ellas hechas frente al cliente, finas y esponjosas pero bien cerradas. Las mejores: las de nutella con una bola de helado, porque lo sencillo siempre funciona. El local, muy abierto al exterior, tiene ese aire de los 50 tan agradable. Tiene capacidad solo para 43 personas, por lo que algunos prefieren comer mientras pasean por las cercanías de la Plaza Mayor… comer entre 3 y 7 euros un crêpe es muy razonable (Postas, 17 – 91 523 55 66).

 

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