Entre bolos, futbolín y brandy
Para celebrar el Día del Padre, Carlos I Brandy propone redescubrir el placer de los juegos clásicos en una ruta por Madrid donde la sobremesa se alarga entre cócteles, risas y ese espíritu auténtico que nunca pasa de moda.

En tiempos dominados por la inmediatez, volver a lo esencial puede ser el mayor lujo. Con esa premisa, Carlos I Brandy propone una celebración distinta para el Día del Padre: una ruta de planes singulares en Madrid que rescata el encanto de los juegos clásicos acompañados de cócteles con carácter. La iniciativa forma parte de su nueva plataforma de marca, “Espíritu Singular”, una filosofía que reivindica lo auténtico, lo genuino y aquellos momentos que se disfrutan mejor en buena compañía.

Del 5 de marzo al 16 de abril, distintos espacios de la capital española se suman a esta experiencia pensada para celebrar sin prisas. El recorrido comienza en el club clandestino Fetén del BLESS Hotel Madrid, donde los bolos se convierten en el escenario perfecto para el tardeo. Entre partidas y risas, los asistentes pueden brindar con Carlos Fizz, un cóctel ligero y chispeante que acompaña la experiencia, mientras que los jueves de marzo un profesor de bolos comparte técnicas y secretos para perfeccionar cada tiro.

La ruta continúa en Bar El Loco, donde el futbolín recupera su espíritu más competitivo y divertido. Cada partida se acompaña con el cóctel El Loco: Sangre del Rey, una creación elaborada con Carlos I que combina brandy con licor dulce y una reducción de vino especiada con cardamomo, canela, nuez moscada y cítricos. El resultado es una mezcla intensa y aromática que aporta sofisticación a un clásico del ocio informal.

Muy cerca, en Compadre Social Club, el protagonismo lo toma el billar. Allí, los jugadores pueden perfeccionar su técnica gracias a clases impartidas los jueves de marzo, mientras disfrutan del cóctel Solera, una propuesta contemporánea que mezcla Carlos I con Pumpkin Spice, licor Luxardo Apricot, soda de oliva y aire de manzanilla. La experiencia culmina en Hotel California, donde los juegos de mesa, entre ellos una Yenga personalizada de la marca, invitan a alargar la sobremesa sin pantallas, solo con conversación y un buen brindis.

Para quienes deseen llevar el espíritu de esta experiencia a casa, la marca ha creado una Yenga Carlos I en formato viaje con dinámicas propias, acompañada de una botella de Carlos I Original. Un detalle pensado para el Día del Padre que transforma cualquier sobremesa en un momento memorable. Porque, al final, el verdadero lujo no está en la novedad constante, sino en redescubrir esos pequeños rituales que nunca pasan de moda.