Ingenio y tradición: Chopard rinde homenaje a la cultura mexicana con dos nuevas ediciones limitadas

Ingenio y tradición: Chopard rinde homenaje a la cultura mexicana con dos nuevas ediciones limitadas

En 1997 Chopard lanzaba el L.U.C 1860, el primer reloj de su exclusiva colección, dando vida a la que hoy es una de sus principales complicaciones. 25 años más tarde, continúa renovando la tradición relojera fiel a sus principios de creación y originalidad, esta vez con la celebración de la cultura mexicana como fuente de […]

En 1997 Chopard lanzaba el L.U.C 1860, el primer reloj de su exclusiva colección, dando vida a la que hoy es una de sus principales complicaciones. 25 años más tarde, continúa renovando la tradición relojera fiel a sus principios de creación y originalidad, esta vez con la celebración de la cultura mexicana como fuente de inspiración. El nuevo L.U.C Full Strike Día de los Muertos presenta la esfera adornada con la emblemática Calavera y un bisel engastado con zafiros talla baguette. Testimonio de su perfecto dominio del mecanismo de repetición de minutos es la incorporación del calibre L.U.C 08.01-L.

Esta complicación marcada por la minuciosidad del detalle y la elegancia del diseño ha sido acreditada por el prestigioso Punzón de Ginebra y por la Aguja de Oro del Gran Premio de la Relojería de Ginebra -esta por el sonido único que sus timbre de zafiro producen-. El L.U.C Full Strike Día de los Muertos revela así otra faceta de la colección: su audacia y su capacidad para sorprender y llevar la alta relojería hacia nuevos límites. Inspirado en el Día de los Muertos y en su imaginario gráfico, Chopard dedica esta pieza al gran salón mexicano de la relojería, el SIAR. La manufactura fusiona la tradicional temática de la Calavera con la celebración popular, pues la melodía de su repetición de minutos responde a la música de esta fiesta popular.

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Fusión entre fondo y forma

El respeto por las raíces mexicanas se observa en su excepcional esfera, que se apropia de los elementos visibles del movimiento para transformarlos en elementos gráficos: uno de sus ojos se construye con los martillos de la repetición de minutos; el otro, por el indicador concéntrico de la reserva de la marcha. Los grabados de la caja en oro blanco de 18 quilates realizados a mano completan un conjunto dedicado a esta fiesta de los Muertos que celebra la vida, el recuerdo y la eternidad.

Pasión por la esencia artesana

Su caja, su carrura y sus asas han sido grabadas por los artesanos expertos de los talleres con motivos inspirados en la iconografía de la Calavera, surgida de la unión entre las tradiciones ancestrales mexicanas y el catolicismo. Cráneos, guitarras, pájaros y esqueletos aportan un cuidado excepcional a los acabados y la base de su esfera está realizada en oro blanco con guilloché en las partes exteriores. Los contornos de la cabeza de muerto, su bigote, nariz, tatuajes y la firma L.U. Chopard se integran en relieve a través de la técnica del champlevé.

El extremo detalle del L.U.C Full Strike Día de los Muertos la convierten en una de las complicaciones más innovadoras de la firma.
El extremo detalle del L.U.C Full Strike Día de los Muertos la convierten en una de las complicaciones más innovadoras de la firma.

Un sonido cristalino

Exquisito por dentro y por fuera, el reloj L.U.C Full Strike Día de los Muertos integra el calibre L.U.C 08.01-L, un movimiento mecánico de repetición de minutos que da las horas, los cuartos y los minutos con un sonido puro como el cristal. Esto se produce porque el cristal que protege la esfera y los timbres que dan la hora por vía sonora forman una sola pieza, realizada en zafiro, sin soldadura, ni tornillos. Además, el calibre está provisto de un sistema de desembrague del pulsador de la sonería para proteger el funcionamiento de las piezas. La reserva de la sonería la indica la aguja más larga situada a las dos horas. En el mismo espacio una aguja ligeramente más corta indica la reserva de la marcha del movimiento de 60 horas.

Con esta edición Chopard da prueba de su compromiso con el oficio artesano arraigado en una sólida tradición de relojería de precisión. Con esta ejecución rica en símbolos tradiciones, el reloj L.U.C Full Strike hace gala de la originalidad y saber hacer que caracterizan las complicaciones de la manufactura suiza.

El modelo L.U.C Skull One, de Chopard.
El modelo L.U.C Skull One, de Chopard.

L.U.C Skull One, fusión de elegancia y raíces

La manufactura suiza presenta también una serie limitada de ocho ejemplares vestidos con la calavera mexicana como homenaje al Día de Muertos. Nacida en civilización azteca en su unión con el catolicismo español, el Día de Muertos es la celebración del ciclo de la vida. Es la ocasión de ofrecer regalos, ofrendas y celebrar, a través de la parodia, una fiesta que recupera cada año el género artístico de la vanitas.

La esfera lacada del L.U.C Skull One está cubierta de unos motivos en forma de sol, de flor o de corazón. Las agujas del reloj discurren por un simpático esqueleto y sus números árabes e índices dorados están elaborados en oro ético rosa de 18 quilates. Su correa está realizada en cuero marrón obtenido bajo estrictos criterios de responsabilidad.

La caja de este reloj alberga el movimiento mecánico de carga automática L.U.C 96.53-L. A pesar de ser extraplano -solo tiene 3,3 mm de grosor-, está provisto de dos barriletes, según la tecnología L.U.C Twin, que le permiten una reserva de la marcha de 58 horas. Esta reserva está impulsada por un microrrotor de tungsteno, una aleación de fuerte densidad para una carga óptima y un mínimo de volumen para la caja y el reloj. Los puentes del movimiento, decorados con Côtes de Genève, convierten al reloj L.U.C Skull One en una creación bella por dentro y por fuera. Además, su calibre es visible a través de un fondo abierto, ennegrecido para respetar los códigos oscuros de esta creación.

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