Captura de pantalla 2026 03 27 a las 22.01.25

Hazemann & Monnin: El tiempo en nuevas manos

En Fondation Louis Vuitton, la segunda edición del Louis Vuitton Watch Prize for Independent Creatives reconoció a Hazemann & Monnin como una de las voces más precisas y prometedoras de la relojería independiente contemporánea.

Captura de pantalla 2026 03 27 a las 22.01.25
Fotografía: Cortesía de Louis Vuitton

En Fondation Louis Vuitton, el tiempo dejó de ser una medida para convertirse en lenguaje. La noche del 24 de marzo no giró en torno a la prisa, más bien a la precisión: esa forma casi obsesiva de detenerse en los detalles que define a la alta relojería independiente. En ese escenario, donde cada segundo parece tener peso propio, Hazemann & Monnin fueron nombrados ganadores de la segunda edición del Louis Vuitton Watch Prize for Independent Creatives, un reconocimiento que empieza a consolidarse como termómetro de lo que viene.

La escena tuvo algo de ritual. El trofeo —una espiral de acabado plateado que evoca el latido constante del volante— cambió de manos en un gesto cargado de continuidad. Raúl Pagès, ganador de la primera edición, fue quien lo entregó, cerrando un ciclo y abriendo otro. No se trató sólo de premiar una pieza o una trayectoria emergente, el enfoque fue reconocer una forma de entender el oficio: desde la independencia, desde la paciencia, desde una idea muy clara de autoría.

Detrás de Hazemann & Monnin hay una historia que empieza en un taller compartido y en años de formación juntos en Morteau. Alexandre Hazemann y Victor Monnin fundaron oficialmente su casa en 2024, aunque su mundo creativo llevaba más de una década gestándose. Su ambición ha sido concreta desde el inicio: controlar cada etapa del proceso, del diseño al ensamblaje, como una manera de proteger la integridad de lo que hacen.

Captura de pantalla 2026 03 27 a las 22.01.44
Fotografía: Cortesía de Louis Vuitton

Su primera pieza, la School Watch, funciona como una declaración de intenciones. Un mecanismo con hora saltante instantánea y sonería de paso. Cada uno desarrolló su propia versión: Hazemann inclinándose hacia una estética técnica acentuada en azul; Monnin explorando una sensibilidad más artística con esferas de piedra natural como malaquita u ópalo. Dos miradas distintas que conviven bajo una misma idea de precisión.

El premio, impulsado por Louis Vuitton a través de La Fabrique du Temps Louis Vuitton, ha logrado algo que pocas iniciativas consiguen en tan poco tiempo: construir comunidad. Desde su lanzamiento en 2022, ha reunido a relojeros independientes de distintas geografías sin imponer jerarquías tradicionales. Aquí no pesa la antigüedad ni el origen, pesa la propuesta.

Captura de pantalla 2026 03 27 a las 22.01.37
Fotografía: Cortesía de Louis Vuitton

Los finalistas de esta edición confirmaron esa diversidad: desde la experiencia de décadas de Bernhard Lederer hasta la irrupción reciente de Xinyan Dai, pasando por las exploraciones técnicas deDaizoh Makihara y Norifumi Seki. Cada uno presentó piezas concebidas desde cero, sin concesiones, como si el tiempo fuera un territorio aún por descubrir.Más allá de los 150,000 euros o el programa de mentoría, lo que realmente se pone en juego es otra cosa: visibilidad, validación, continuidad. Hazemann & Monnin no solo se llevan un premio, se integran a una red que entiende la relojería como algo que evoluciona. Y en ese sentido, la noche en París fue apenas el inicio de una conversación que, como los mejores relojes, seguirá avanzando con precisión silenciosa.

Captura de pantalla 2026 03 27 a las 22.01.31
Fotografía: Cortesía de Louis Vuitton
ETIQUETAS:
  • Estilo
  • GENTLEMAN