Pierre Gasly y Lacoste, la elegancia en movimiento
Pierre Gasly, piloto francés de F1 en el equipo Alpine, se convierte en el nuevo rostro de la Maison, encarnando una visión contemporánea donde deporte, estilo y actitud se encuentran.

En el universo donde la velocidad se encuentra con la elegancia, Pierre Gasly escribe un nuevo capítulo al unirse como embajador de Lacoste. La firma del cocodrilo, fiel a su ADN deportivo, encuentra en el piloto francés a un representante natural de su filosofía: precisión, carácter y una estética que trasciende disciplinas.
Nacido en Ruan en 1996, Gasly descubrió el automovilismo desde muy joven, iniciando en el karting a los seis años hasta consolidarse en la élite de la Fórmula 1. Su trayectoria está marcada por hitos clave, como su podio en el Gran Premio de Brasil en 2019 y su memorable victoria en Monza en 2020, un triunfo que devolvió a Francia a lo más alto del automovilismo tras décadas de ausencia.

Más allá de la pista, Gasly pertenece a una generación de atletas que entienden el deporte como una extensión de su estilo de vida. Su afinidad con disciplinas como el tenis y el golf, así como su sensibilidad por la moda, lo convierten en el embajador ideal para una Maison que ha sabido construir un puente sólido entre rendimiento y sofisticación. En este contexto, el piloto se convierte en uno de los rostros del emblemático polo Lacoste, una prenda que simboliza la evolución de la elegancia deportiva.
Diseñado originalmente por René Lacoste en 1933 para ofrecer mayor libertad de movimiento en la pista de tenis, el polo ha trascendido su función inicial para convertirse en un básico atemporal del guardarropa contemporáneo. Hoy, bajo la mirada de figuras como Gasly, reafirma su relevancia en una narrativa donde tradición y modernidad dialogan con naturalidad.

Con esta colaboración, Lacoste refuerza su proyección internacional y su vínculo histórico con el deporte, mientras Pierre Gasly amplía su presencia más allá del automovilismo. El resultado es una alianza que no solo celebra el rendimiento, sino también una forma de entender el estilo: auténtica, versátil y profundamente ligada al movimiento.