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Gastón: Vino, música y noches sin excusas

Desde Guadalajara hasta Madrid, Gastón Wine Bar replantea la forma de beber vino: menos ceremonia, más música, más gente y más momentos que se alargan sin planearse.

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Fotografía: Cortesía de Gastón

Todo empezó con una incomodidad compartida: el vino no siempre tenía que sentirse serio. Para Sofía Martínez, Osmar Hueso y Daniel Hueso —abogada, ingeniero y arquitecto, respectivamente—, había algo rígido en la manera en que se consumía. Así nació Gastón en Guadalajara: no como un templo del vino, sino como un lugar donde este pudiera convivir con la música, la risa y la espontaneidad. “Vinos y rolitas” no era solo un nombre, era una declaración de intenciones.

Casi un año después, con filas constantes cada fin de semana, el siguiente paso fue natural: salir de México. Eligieron Madrid, y dentro de la ciudad, el barrio de Salamanca, con la idea de replicar esa energía de “cool kid” que ya les había funcionado. Lo interesante es que no buscaron encajar, sino alterar ligeramente el ritmo del lugar: hacerlo más suelto, más abierto, más nocturno.

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Fotografía: Cortesía de Gastón
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Fotografía: Cortesía de Gastón

En Gastón, el vino no impone reglas. La carta, curada por la sommelier Eneida, navega entre bodegas pequeñas, etiquetas de baja intervención y opciones más accesibles para quienes apenas se acercan. Aquí nadie te corrige cómo sostener la copa. Y si el vino no es lo tuyo, la barra también responde: la mixóloga Eli Martínez puede preparar desde un negroni hasta cualquier trago que acompañe la noche. Porque la experiencia no gira en torno a una bebida, sino a la sensación de querer quedarse.

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Fotografía: Cortesía de Gastón

Luego está la música. Disco, 80’s, Earth, Wind & Fire, Bee Gees, Donna Summer, algo de jazz rap, soul y funky: una selección que no suena a fondo, sino a protagonista. A veces hay DJs pinchando vinilos en vivo, y la noche toma otra dimensión. La comida sigue ese mismo espíritu mutable, pensada para compartir y cambiar constantemente, incluso en los postres. Madrid los ha recibido con una mezcla de acentos —mexicanos, argentinos, franceses— y ellos ya piensan en lo siguiente: si todo fluye como hasta ahora, la próxima parada podría ser Nueva York.

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Fotografía: Cortesía de Gastón
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