ŌME y los ingredientes mexicanos de primera mano
En el barrio de Salamanca, ŌME irrumpe como un taller culinario vivo donde la cocina mexicana contemporánea se construye desde el maíz, la técnica y una relación íntima con el comensal.

Madrid es una ciudad donde la oferta gastronómica no deja de expandirse y ŌME – Taller Gastronómico introduce una narrativa distinta: la del primer omakase mexicano en España. Ubicado en el barrio de Salamanca, el proyecto se aleja de los códigos previsibles para plantear una experiencia que se construye en tiempo real, donde cada servicio responde al pulso del producto, la temporada y la intuición del chef.
Más que un restaurante, ŌME se concibe como un taller en constante evolución. Aquí no existe una carta fija, cada día se escribe una historia distinta a partir de lo que ofrece la tierra. Esta lógica transforma la experiencia en algo irrepetible, en un diálogo directo entre cocina y comensal donde la cercanía no es un gesto, es parte esencial del proceso.


En el centro de todo aparece el maíz, entendido no solo como ingrediente, también como idioma. A través de técnicas ancestrales como la nixtamalización, la propuesta conecta con la raíz de la cocina mexicana mientras incorpora una mirada contemporánea que busca precisión, equilibrio y profundidad. El producto español entra en conversación con esta identidad, generando un cruce honesto.
La experiencia se despliega en tres formatos que comparten una misma filosofía. La Barra ŌMEKASE propone un encuentro íntimo frente al chef, donde el menú se define al momento; la Mesa del Chef invita a una degustación privada, medida y silenciosa; mientras que el Salón abre la posibilidad de compartir una carta contemporánea pensada desde la temporalidad. En todos los casos, el resultado es una experiencia viva, donde el tiempo y la atención marcan el ritmo.

Maarten Van Nieuwburg
Fotografía: Cortesía de ŌME
Al frente del proyecto está Roberto Ortiz Blanco, cuya trayectoria atraviesa algunas de las cocinas más influyentes del mundo como El Bulli, Mugaritz o The French Laundry. Su propuesta no busca reinterpretar México desde la distancia, se construye desde un lugar íntimo donde la técnica se convierte en herramienta para traducir recuerdos, emociones y origen.
El espacio acompaña esta visión con una estética sobria y sensorial, donde cada elemento está diseñado para no interferir con la narrativa del plato. En ŌME, la sostenibilidad se practica más que se enuncia: producto de temporada, cercanía con productores y un aprovechamiento integral que responde a una ética clara. El resultado es una experiencia que no solo se degusta, también se siente, dejando una huella que permanece más allá de la mesa.

Fotografía: Cortesía de ŌME