OMEGA, Duplantis y su nuevo récord mundial
El atleta sueco Mondo Duplantis firma un nuevo récord mundial en salto con pértiga y reafirma su vínculo con OMEGA, llevando la precisión relojera al límite del deporte.

Hay atletas que compiten y otros que redefinen los límites de su disciplina. Mondo Duplantis pertenece claramente al segundo grupo. El prodigio sueco del salto con pértiga volvió a escribir su nombre en la historia del atletismo al establecer su decimoquinto récord mundial, superando el listón en unos extraordinarios 6,31 metros durante el meeting Mondo Classic celebrado en Uppsala, en su natal Suecia.

El salto, ejecutado con la naturalidad que caracteriza a quien parece desafiar la gravedad con elegancia, confirmó una vez más el dominio absoluto de Duplantis en la disciplina. Con apenas unos años en la élite, el atleta se ha convertido en una referencia contemporánea del atletismo mundial, acumulando récord tras récord con una regularidad que recuerda a las grandes leyendas del deporte.

En ese momento de precisión milimétrica, cuando cada centímetro cuenta y cada segundo importa, Duplantis llevaba en la muñeca el Omega Seamaster Aqua Terra Ultra Light. El reloj de 41 milímetros, en una refinada tonalidad azul, forma parte de la colección deportiva de OMEGA y ha sido diseñado específicamente para acompañar a atletas de alto rendimiento.

Su construcción revela una ingeniería pensada para la ligereza absoluta: caja de titanio Gamma y esfera en titanio de grado 5, materiales que combinan resistencia y comodidad durante la práctica deportiva. El resultado es un guardatiempo que apenas se percibe en la muñeca, pero que encarna la misma filosofía que el atleta al que acompaña: precisión, innovación y una búsqueda constante de superación.
En el universo del deporte, donde el tiempo y la altura se convierten en obsesiones paralelas, la escena adquiere un simbolismo especial. Mientras Duplantis se eleva hacia nuevos récords, OMEGA continúa midiendo cada instante con la misma exactitud que ha definido su legado. En esa alianza entre atletismo y relojería, el salto de 6,31 metros no es solo una cifra: es la prueba de que la excelencia siempre encuentra la manera de ir un poco más alto.