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Nelson Hernández, el viaje hasta la cúspide

Un minucioso proceso de elaboración, que combina destilaciones y maduraciones diferentes y un blending magistral, caracteriza a este destilado venezolano. Ron Diplomático Chancellor es su lanzamiento más exclusivo.

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JUAN LUIS GALLEGO

FOTOGRAFÍA JACOBO MEDRANO

La historia de Ron Diplomático es, en cierto modo, la historia de Nelson Hernández. O al revés. Digamos, mejor qué él es un testigo privilegiado del devenir de este ron venezolano premium. De hecho, a eso se dedica ahora: a contar la trayectoria de la marca, su filosofía y, sobre todo, un minucioso proceso de elaboración del que Diplomático es pionero y que ha servido para situar al ron –a ciertos rones, para ser sinceros– en un lugar de privilegio del que no siempre disfrutó: como el propio Hernández explica, durante un tiempo fue el destilado de caña de azúcar sin añejamiento, de consumo fácil, asequible, consagrado a la fiesta, considerado a años luz, por ejemplo, del whisky de maduración pausada y cuidada.

Eso acabó. Y Nelson Hernández tiene mucho que ver en ello. Él es el maestro ronero de Ron Diplomático desde hace más de 40 años, protagonista de una historia un tanto inesperada. Ingeniero mecánico de formación, trabajó durante años en una de las compañías petroleras más importantes de Venezuela hasta que surgió la oportunidad de volver a acercarse a su ciudad natal, Barquisimeto, con funciones similares –producción, mantenimiento– en una destilería de producción local que operaba desde 1959. Él se incorporó en 1986 y, tres años después, fue lanzado Ron Diplomático. Tras dos décadas con Venezuela como único mercado, en 2004 se aventuró a la conquista del mundo.

La lista de reconocimientos obtenidos desde entonces da pistas sobre el éxito de la misión, aunque hay uno definitivo: su aparición, año tras año, en el ranking de The Drinks International Annual Brands Report como uno de los mejores rones del mundo y entre los preferidos por los más prestigiosos bartenders.

Durante todo ese tiempo –volvemos a nuestro protagonista–, Nelson Hernández fue madurando un proceso de inmersión en la marca que concluyó cambiando su ‘uniforme’ de ingeniero por el de maestro ronero –una distinción, por cierto, nada fácil de conseguir en Venezuela, donde se requieren al menos 15 años de experiencia–, implicado directamente en la elaboración del ron. Por eso, nadie como él explica las características de Ron Diplomático. Por ejemplo, que la caña de azúcar, siempre de origen venezolano, es destilada de cinco formas diferentes y que el ron resultante es luego envejecido durante años en diferentes tipos de barricas de roble: exbourbon, exwhisky, exsherry… La combinación de todos esos procesos da lugar a un ‘inventario’ de decenas de rones de cuya mezcla resulta el producto final.

Es ahí donde entra la mano del maestro, el secreto último que convierte en un arte la combinación de rones provenientes de diferentes sistemas de destilación, de diferentes tipos de barricas, de diferentes edades y de diferentes perfiles de identidad. Y en eso, Nelson Hernández es único.

El último lanzamiento de la marca es algo así como la cúspide de toda esa ingeniería –nunca mejor dicho–. Se llama Ron Diplomático Chancellor y es su producto más exclusivo hasta la fecha. Se trata de una edición limitada a solo 900 botellas de un ron elaborado a partir de los rones de alambique más complejos y con mayor cuerpo de la destilería, sometidos a un proceso triple de maduración en barrica: en roble francés y americano vírgenes, y en americano previamente sazonado. “Más que una bebida –dice Hernández–, es un viaje a través de aromas y sabores con el que mostramos nuestra experiencia en hacer rones de alta calidad”.

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