Mariola Valladares, el privilegio de cumplir años
Con ella al frente, el primer hotel 5 Estrellas Gran Lujo de Málaga celebra en 2026 su centenario convertido, gracias a su historia y arquitectura, en un auténtico emblema y un referente de la excelencia.

JUAN LUIS GALLEGO
FOTOGRAFÍA DAVID DURÁN
HACE APENAS DIEZ AÑOS, AQUEL HOTEL señorial inaugurado con boato en 1926 por el rey Alfonso XIII con el nombre de Príncipe de Asturias no era más que un edificio en desuso amenazado por el paso del tiempo y el olvido. Hasta que llegó la cadena Hoteles Santos y acometió una ambiciosa y valiente remodelación para convertirlo en el primer, y de momento único, alojamiento Gran Lujo de Málaga. Mariola Valladares es, desde hace algo más de ocho años, su directora y, en cierto modo, la guardiana de un legado histórico convertido, a pesar de los avatares o gracias a ellos –fue hospital de campaña en la Guerra Civil y sede del Palacio de Justicia durante 20 años–, en emblema de la pujante ciudad andaluza. El hotel cumple en 2026 su centenario.
“Se trata de una efeméride de enorme relevancia, no solo para el hotel, sino también para la historia arquitectónica y social de Málaga, que merece ser celebrada con la misma elegancia y respeto que definen su historia”, explica Valladares, quien prevé distintos actos vinculados al aniversario en los próximos meses: “En este caso, los años no pesan –añade–; al contrario, siguen escribiendo historia. Un centenario no es una carga, es un privilegio”.
La apertura del primer hotel de esta categoría en Málaga “marcó un antes y un después” en la ciudad y sirvió para atraer a una tipología de visitantes hasta entonces poco frecuente. Con el Gran Hotel Miramar como testigo y protagonista, el concepto de lujo ha evolucionado: “La singularidad y la autenticidad han cobrado un peso mucho mayor que lo puramente material”, explica. Por eso, no duda en afirmar que el “mayor valor” del hotel que dirige “es su gente, el equipo humano que da vida a este majestuoso edificio y lo convierte en un verdadero hogar para quienes nos visitan. A ello se suma –continúa– una ubicación excepcional, una arquitectura con alma y una propuesta gastronómica y de experiencias que dialoga con el entorno, manteniendo la coherencia en nuestra oferta”. Y, además, ese glamur que “no se fabrica, se construye con el tiempo” a base de “historias, de personas y de momentos irrepetibles”.
Mariola Valladares es una más que amplia conocedora del sector, en el que comenzó, mientras cursaba sus estudios de Turismo, trabajando en una recepción. “Es una magnífica escuela: enseña la esencia del servicio, la gestión de situaciones y el valor de la experiencia del huésped. Desde el primer momento entendí que este sector combina gestión, emoción y servicio de una manera muy especial”. Luego, ha trabajado en ventas, en marketing, en gestión…, así que conoce a la perfección las entrañas de un hotel. Eso, admite, la vuelve más exigente, porque conoce “el nivel que podemos y debemos alcanzar”, aunque también la convierte en una clienta “empática, que contextualiza las incidencias” cuando está fuera. “Esa doble mirada –dice– aporta equilibro y perspectiva”.
Inmersa en una competencia creciente, Valladares asegura que el nuevo escenario que se cierne sobre Málaga, con aperturas recientes y proyectos de futuro, supone para el Gran Hotel Miramar “una oportunidad para seguir evolucionando y consolidar la excelencia” de su oferta turística. Mientras tanto, cada vez que viaja, sigue tomando notas, haciendo fotografías y guardando ideas. “Otros modelos de negocio, incluso fuera de la hotelería –explica la directora–, son una fuente continua de inspiración y reflexión”.