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“Volver a mirar”: el agua, la memoria y una arquitectura que respira

La Fundación Canal transforma el interior del depósito elevado de Plaza de Castilla en una experiencia inmersiva creada por Rosa Muñoz. Entre agua, luz y fragmentos arquitectónicos, la videoinstalación convierte uno de los grandes símbolos de ingeniería madrileña en un espacio para repensar la relación entre ciudad, infraestructura y conciencia ambiental.

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Fotografía: Cortesía de Fundación Canal

Madrid pocas veces permite entrar a sus entrañas. Mucho menos a un lugar como el depósito elevado de Plaza de Castilla, una estructura que durante décadas ha permanecido como parte silenciosa del paisaje urbano. Con Volver a mirar, la Fundación Canal abre excepcionalmente este espacio para transformarlo en algo más que un contenedor de agua: ahora también funciona como una enorme cámara visual donde arquitectura, memoria y movimiento conviven bajo una nueva percepción.

La intervención de Rosa Muñoz no busca decorar el depósito ni domesticar su escala industrial. Lo que hace es intervenirlo desde la fragmentación. Cuatro pantallas led suspendidas en el centro del recinto convierten el espacio en un prisma audiovisual donde columnas, muros y superficies parecen disolverse entre corrientes de agua e imágenes en transformación constante. El resultado no se siente únicamente como una videoinstalación; se experimenta como un recorrido donde el edificio deja de ser infraestructura para convertirse en una presencia viva.

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Fotografía: Cortesía de Fundación Canal
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Fotografía: Cortesía de Fundación Canal

La fuerza de la obra aparece precisamente en esa tensión entre ingeniería y contemplación. Durante años, el agua en las ciudades ha permanecido asociada a lo funcional, a aquello que simplemente ocurre detrás de las paredes y bajo el suelo. Rosa Muñoz altera esa idea al devolverle dimensión poética y física a un recurso que suele pasar desapercibido. El agua deja de ser invisible, porque vibra sobre las pantallas, atraviesa las estructuras y modifica la lectura del espacio. La artista consigue que el visitante observe el depósito no desde la nostalgia industrial, sino desde una conciencia contemporánea ligada a sostenibilidad, fragilidad y permanencia.

También resulta significativa la manera en que esta instalación se conecta con el aniversario de Canal de Isabel II y los 25 años de la Fundación Canal. Más allá de la conmemoración institucional, Volver a mirar es una reflexión sobre cómo las ciudades construyen sus relatos a partir de aquello que normalmente no observan. La infraestructura hidráulica aparece aquí como parte esencial de la identidad urbana. En un momento donde las conversaciones sobre recursos naturales y medio ambiente son cada vez más urgentes, la obra encuentra un equilibrio poco habitual entre arte público, divulgación y experiencia sensorial.

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Fotografía: Cortesía de Fundación Canal

La trayectoria de Rosa Muñoz explica la precisión con la que ocupa este espacio. Su trabajo siempre ha girado alrededor de la intervención de la realidad y de la construcción de imágenes que alteran la percepción cotidiana. En el interior del depósito elevado, esa búsqueda adquiere una dimensión monumental. Al salir, queda la sensación de haber recorrido un lugar familiar y extraño al mismo tiempo, como si Madrid hubiese abierto temporalmente una de sus estructuras más icónicas para recordar que incluso el concreto puede contener belleza y memoria.

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Fotografía: Cortesía de Fundación Canal
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