Tissot reimagina al hombre contemporáneo junto a Daniel Ings
La nueva campaña de Tissot Gentleman convierte a un reloj en interlocutor y revela que la seguridad no se impone: se construye en cada decisión cotidiana.

En la nueva campaña de Tissot, el tiempo deja de ser un fondo neutro para tomar una posición activa dentro de la narrativa. A través del Tissot Gentleman, la firma plantea una lectura más precisa sobre la seguridad masculina, una que se construye en el transcurso de lo cotidiano y no en momentos excepcionales.
El protagonista, Daniel Ings, recorre una jornada de rodaje donde la estructura inicial se desarma con facilidad. Entre escenas que pierden ritmo y pausas que no descansan, el reloj aparece como una presencia constante que acompaña, interviene y redirige. No busca protagonismo, pero termina marcando el tono de cada decisión.


La narrativa avanza desde ese intercambio: indicaciones breves, comentarios irónicos y recordatorios que devuelven el foco. La campaña logra capturar esa fricción entre lo planeado y lo que ocurre, donde mantener la calma se vuelve una práctica más que una cualidad innata. El tiempo, en este contexto, se convierte en una herramienta para ajustar y continuar.

Lejos de idealizar, la propuesta redefine al caballero desde un lugar más cercano. La seguridad no se presenta como perfección, sino como la capacidad de sostener el ritmo propio frente a lo inesperado. Tissot construye así una visión actual, donde la precisión convive con el margen de error y el carácter se mide en la forma de atravesarlo.
