Redescubrir Sevilla
Casa Inquieta reabre una casa palacio del siglo XIX en el Arenal para convertirla en un destino donde gastronomía, flamenco y ocio se encuentran desde la autenticidad y la cultura compartida.

En una ciudad donde la vida se trata de encuentros, sobremesas y noches que encuentran su ritmo entre palmas y guitarras, Casa Inquieta emerge en pleno Arenal como un espacio que pretende dejar que Sevilla se manifieste con naturalidad. Ocupando una casa palacio del siglo XIX que vuelve a abrir sus puertas para ser un refugio, escenario y punto clave para quienes entienden el ocio como una forma de cultura compartida.
Casa Inquieta se plantea como un destino en sí mismo, un multiespacio donde conviven restaurante, barras de tapas, coctelería, club, tablao, salones para eventos y un futuro hotel; aunque su verdadera vocación va mucho más allá de la suma de usos y apunta directamente a recuperar la Sevilla que se vive alrededor de la mesa, del flamenco espontáneo y de la conversación sin guión, manteniendo viva la esencia y el compromiso social de La Taberna del Alabardero, a la que rinde homenaje desde una visión actual, atrevida y ambiciosa.

La decoración y el mobiliario parte del respeto absoluto por la memoria de la casa, conservando puertas, escaleras, azulejos, cerrajerías, vigas y carpinterías originales, para que cada rincón siga contando su historia mientras se adapta a una nueva forma de habitar el espacio. Distribuida en cinco plantas, la casa propone distintos ambientes que cambian con la hora del día, invitando tanto al encuentro informal como a la celebración más cuidada, siempre con la sensación de estar en un lugar con alma.
En el subsuelo, el antiguo zaguán se transforma en una taberna flamenca de espíritu casi clandestino, un speakeasy andaluz donde el arte sucede de cerca, con la posibilidad de privatizar el espacio para quienes buscan una experiencia más íntima. En la planta baja, el carácter de los patios sevillanos se impone con una gran barra artesanal, botelleros generosos y salones que dialogan con carteles de fiestas, fotografías históricas y tejidos tradicionales, preparando el terreno para lo que ocurre al fondo: un tablao que recupera el antiguo patio principal con una atmósfera profundamente evocadora.

Los pisos superiores relajan el pulso y abren paso a una Sevilla más contemporánea, sin perder el aire clásico de las casas regionalistas, gracias a salones con identidades propias que se visten de textiles cuidadosamente seleccionados. Más arriba, las habitaciones del hotel y una terraza con vistas privilegiadas hacia la Catedral y Triana completarán el proyecto en 2026, cerrando el círculo de una experiencia pensada para quedarse.
La propuesta gastronómica se ancla en el recetario andaluz más reconocible, desde la abacería de barra y finger food para compartir hasta los guisos, frituras y platos principales que celebran el producto y la tradición arraigada. Es una cocina que invita a repetir, a pedir al centro y a dejarse llevar, acompañada por vinos de Jerez, referencias nacionales y una coctelería que acompaña el espacio con naturalidad.

Casa Inquieta es el lugar que el sevillano recomendaría sin dudar, el espacio donde mostrar la ciudad a quien viene de fuera y, al mismo tiempo, redescubrirla desde dentro. Un recinto para comer, brindar, escuchar, celebrar y quedarse, que convierte una casa histórica en un punto en el mapa inquieto y profundamente auténtico.