Juego y diseño en la mesa
Giorgetti y Maserati llegan con una mesa de futbolito que traduce la colaboración entre ambas casas en una pieza donde deporte, diseño y convivencia se encuentran en plena conversación internacional marcada por los Juegos Olímpicos de Invierno 2026.

El deporte, incluso cuando ocurre dentro de casa, tiene la capacidad de reunir a las personas alrededor de una superficie compartida. Genera energía, activa la conversación y convierte el tiempo libre en experiencia colectiva. Con esa premisa arranca la nueva etapa creativa entre Giorgetti y Maserati, que elige inaugurar 2026 con un objeto que cruza entretenimiento y diseño para insertarse en la atmósfera cultural que rodea a los Juegos Olímpicos de Invierno.
La pieza se llama Nereo y es el comienzo para la segunda fase de esta colaboración. Presentada entre Milán y Cortina, el objeto es una mesa que propone transformar el juego en una experiencia estética, una que abarca espacios dedicados a mostrar cómo la creatividad industrial italiana puede dialogar con el espíritu competitivo del deporte. La narrativa visual que acompaña su lanzamiento apela a referencias marítimas y celestes, situando el proyecto en una dimensión casi mitológica donde velocidad y forma se entrelazan.
El contexto no es casual. El inicio de Milano Cortina 2026 coloca nuevamente en primer plano valores asociados al deporte: unión, cooperación, rivalidad constructiva. En ese marco, un futbolito diseñado con vocación escultórica adquiere otra lectura. La mesa deja de ser mero pasatiempo y se instala como catalizador social, como objeto que convoca manos, miradas y comentarios alrededor de su superficie.

Una década después de aquella primera incursión de la marca en este territorio con una pieza que marcó pauta, la reinterpretación actual se construye desde otra perspectiva. Nereo asume el peso simbólico del encuentro entre diseño y actividad física, recordando que ambas disciplinas comparten principios universales: belleza, integración, colaboración y trabajo en equipo. Jugar implica medir habilidades, negociar estrategias, compartir entusiasmo; elementos que se reflejan en el planteamiento conceptual del objeto.
Su estructura parte de líneas fluidas que exploran la relación entre llenos y vacíos, creando una composición que transmite movimiento aun cuando permanece estática. La madera de fresno macizo, disponible en cuatro acabados, se dispone con vetas orientadas en direcciones opuestas para reforzar esa sensación dinámica. A esto se suma la cancha de vidrio ahumado, enmarcada por cuero elevado, donde la bola entra en acción guiada por soluciones que combinan precisión técnica y sofisticación material.

Los detalles refuerzan la experiencia táctil y visual. Mandos en nogal Canaletto sobre barras telescópicas remiten a formas propias del diseño automotriz; siluetas de jugadores en aluminio reinterpretan la parrilla característica de Maserati; el marcador abandona la lógica tradicional para adoptar un mecanismo rotatorio; y las porterías, tapizadas en cuero tejido, absorben el impacto del gol aportando una dimensión sensorial inesperada. Todo resulta en un desenlace que propone alinear función y estética para convertir la partida en ritual actual. Exhibida coincidiendo con el arranque olímpico en espacios dedicados en Cortina y Milán, Nereo se ofrece al público como presencia icónica antes que como simple mobiliario recreativo. La pieza recuerda que el juego sigue siendo uno de los territorios más eficaces para construir comunidad, ya sea en una cancha abierta o alrededor de una mesa diseñada con precisión, donde sea que encuentre su razón de ser.