Greta Gerwig, feminismo rosa

Greta Gerwig, feminismo rosa

La pandemia ofreció estampas del mundo del cine que jamás pudimos imaginar. Entre ellas, salas ocupadas en butacas alternas con personas de ojos tristones intentando disfrutar de su pasatiempo cultural y de ocio favorito con los rostros ocultos por una mascarilla. Aunque, para imágenes pasmosas, las de la post-pandemia y el verano de 2023, con […]

La pandemia ofreció estampas del mundo del cine que jamás pudimos imaginar. Entre ellas, salas ocupadas en butacas alternas con personas de ojos tristones intentando disfrutar de su pasatiempo cultural y de ocio favorito con los rostros ocultos por una mascarilla. Aunque, para imágenes pasmosas, las de la post-pandemia y el verano de 2023, con los cines abarrotados de felices seres humanos de todas las generaciones vestidos de color rosa, fundamentalmente mujeres, pero también hombres, dispuestos a solazarse con un espectáculo en pantalla grande que reivindicaba el feminismo desde la figura más inaudita: la muñeca Barbie, símbolo del consumismo, la vanidad y la belleza (re)construida, reconvertida por obra y gracia de una película en icono de la personalidad, la identidad, la sororidad y la liberación femenina contra el patriarcado. La artífice de tamaña hazaña: Greta Gerwig.

Actriz, directora, guionista y productora californiana de 40 años, Gerwig había sido la mente pensante de un fenómeno asombroso que aunaba lo social y lo empresarial, lo personal y lo comercial, desde la convicción de que el entretenimiento, la frescura y el colorido, y hasta el marketing, no estaban enfrentados con la reflexión sobre los tiempos que corren para la mujer. Y si en sus dos películas anteriores como directora, y en una más como guionista, ya había apuntado formas muy personales de abordar la figura femenina —la contemporánea, a partir de la suya propia, en Ladybird (2017), y la de época, pero trascendiendo a la actualidad, en Mujercitas (2019), además de su magnífico libreto para Frances Ha (2012) —, con Barbie trepó hasta la categoría de hito cinematográfico con una apuesta que hace solo unos años hubiera sido calificada como simple locura.

Gerwig, que cuando era pequeña tuvo que luchar contra las reticencias de su madre para que le regalaran la famosa muñeca de Mattel, acababa de dar a luz a su segundo retoño cuando empezó la promoción de Barbie. Y ahí, con la maternidad a flor de piel, en no pocas entrevistas discurrió con profundidad sobre algunas de las disquisiciones más interesantes a las que lleva una película que puede gustar más o menos, pero que ha supuesto un jalón en el misterioso arte de lograr llevar a la gente en masa al cine: 1.280 millones de euros de recaudación en todo el mundo. Con una vida familiar en compañía del también cineasta Noah Baumbach, coguionista de Barbie, director de las excelentes Margot y la boda, Historia de un matrimonio y la mencionada Frances Ha, Gerwig quiere seguir componiendo comedias de apariencia ligera que, sin embargo, hablen de cosas profundas.

El 23 de enero se darán a conocer las nominaciones a los Oscar e incluso ahí puede tener cabida una película tan aparentemente alejada de los premios como Barbie. Pero Gerwig, que logró seis candidaturas con Mujercitas (galardón al mejor vestuario) y otras cinco para Lady Bird, en ambos casos incluyendo las de mejor película del año, vivirá el anuncio con la satisfacción del triunfo popular, y de haber escapado del miedo que más la atenazaba: que su apuesta por Barbie acabara con su carrera. Nada más lejos. El color rosa ha dominado el año cinematográfico.

ETIQUETAS: