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Hambre de mar

Un chef tres estrellas Michelin, un biólogo marino y un fotógrafo y presentador unidos por una causa común: la defensa del mar y la explotación respetuosa de sus recursos. Un evento posible gracias a la firma de relojes Blancpain y a la revista Gentleman.

La expresión que titula esta noticia tiene que ver con una de las utilizadas por Ángel León, chef internacionalmente reconocido, tres estrellas Michelin en el restaurante Aponiente, para transmitir un mensaje: «Tenemos que mirar con hambre al mar», para reencontrarnos con él, para redescubrirlo, para adivinar, incluso, sus impensables posibilidades de alimentarnos. Pero podríamos haber utilizado otras muchas palabras para titular esta noticia, como que «estamos a tiempo de salvar el Mediterráneo», como dice el biólogo marino y buceador Manu San Félix, o que «vivimos de espaldas a la naturaleza, especialmente al mar», como advierte Gotzton Mantuliz, presentador, fotógrafo y creador de contenido. (De derecha a izquierda, en la imagen que encabeza este artículo).

Los tres compartieron escenario en un evento inédito, celebrado el pasado miércoles, día 17, en Madrid, posible gracias al apoyo de la firma de relojes Blancpain –que ha hecho de la defensa de los océanos una de sus banderas– y a la revista Gentleman.

Ángel León, conocido como el chef del mar, ha convertido su restaurante Aponiente, en Puerto de Santa María (Cádiz), en todo un templo dedicado a los productos de los océanos y a su aprovechamiento, en una especie de cruzada contra un sorprendente dato: solo en la costa andaluza, cada día se tiran 40.000 kilos de pescado. El lema con el que abre la web de su restaurante es toda una declaración de intenciones: «Imagina que no existe la tierra y solo puedes alimentarte del mar. Eso es Aponiente».

Fiel a esa filosofía, desde su apertura en 2007, Aponiente ha desvelado más de 40 ingredientes del mar, nuevas técnicas culinarias y el uso de especies y elementos marinos nunca antes utilizados. Su último proyecto le ha llevado a convertir un terreno junto a la costa cercano a su restaurante, utilizado casi de vertedero, en una marisma que los comensales recorren admirando el entorno, también las especies que allí se crían, antes de degustar su menú. «He conseguido un sueño –dijo durante el evento–. Tengo una marisma, donde recolecto productos para mi restaurante y que me sirve para compartir un trozo de naturaleza con el público».

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Un maestro relojero de Blancpain manipula una pieza en presencia de los invitados al evento. Fotografía: Jacobo Medrano.
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Una de las piezas de Blancpain dispuestas durante el evento. Fotografía: Jacobo Medrano.

Manu San Félix es, como Gotzon Mantuliz, amigo de la firma Blancpain, cuyo apoyo considera esencial para la labor de concienciación que desarrolla. Su último proyecto se denomina Reserva 30, una recogida de firmas con la que pretende convencer a las autoridades de la necesidad de proteger un 30% del Mediterráneo mientras se disfruta del otro 70. Y proteger, deja claro, significa “sin pesca”, lo que ahora solo se aplica en el 0,2% de este mar. Así que hay que entrar de lleno en si eso significa limitar los recursos de vida de un sector de la población. “Todo lo contrario. Las reservas no perjudican la pesca, la benefician”, y el ejemplo es una de las áreas marinas protegidas más grandes del mundo, un lugar en Hawai llamado Papahānaumokuākea en el que, solo cuatro años después de la limitación de capturas, la pesca del atún en los alrededores subió un 54%. “Dejar de pescar –sentencia– es muy rentable”.

Y lanzó, además, un mensaje esperanzador: «Todavía estamos a tiempo». No se trata de trabajar para las generaciones futuras; nosotros también podemos seguir testigos del cambio.

Gotzon Mantuliz, por su parte, aunque estudió Enfermería, supo a qué se quería dedicar cuando trabajó un tiempo de guía en África. Desde entonces, vive por y para la naturaleza. En muy diferentes formatos: el último, el programa de televisión Cazadores de imágenes, en el que cámara al hombro, acompaña a personajes famosos a fotografiar animales por el mundo. «En ese momento –dijo durante el evento–, todo se para, entras en una completa conexión con la naturaleza que no se puede replicar de otra forma».

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Vista general del espacio donde se desarrolló el evento, con los tres ponentes en el escenario y Ricardo Balbontín, director de Gentleman, a la izquierda de la imagen. Fotografía: Jacobo Medrano.

Desde hace años, Blancpain –algunos de cuyas piezas relojeras pudieron ser admiradas por los invitados al evento, en el que también participó un maestro relojero– ha impulsado proyectos con los que apoyar la exploración y preservación de los océanos. Lo hace con el Blancpain Ocean Commitment, un programa que apoya iniciativas oceanográficas y colabora con instituciones de renombre, entre ellas el proyecto Pristine Seas, el proyecto Gombessa de Laurent Ballesta, o el World Ocean Summit, del que Blancpain es patrocinador fundador.

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