Cata Marabilias: aquellos chipirones de Maitetxu

Durante años fue la comida en casa de la suegra, en casa de él o en casa de ella, después de misa de 12. El ritual “casi satánico” de esas reuniones ha generado grandes momentos de gloria en la historia de las familias. La tensión propia de cualquier álbum de fotos, dejó frases gloriosas como […]

Durante años fue la comida en casa de la suegra, en casa de él o en casa de ella, después de misa de 12. El ritual “casi satánico” de esas reuniones ha generado grandes momentos de gloria en la historia de las familias.

La tensión propia de cualquier álbum de fotos, dejó frases gloriosas como estas:

-Esto es Ibiza. ¡Qué delgada estabas aquí! - Es verdad…  Que guapo era ese novio tuyo que se quedó en Thailandia porque no te aguantaba. - Mira el abuelo, como mira el escote de esa chica.

Por desgracia, la menor frecuencia de esas comidas ha traído un efecto muy negativo. En muchas casas se ha perdido uno de mis platos favoritos: los chipirones rellenos. Sólo pensarlo se me hace la boca agua y siempre recordaré aquella cocinera de Lekeitio que tenía la abuela de una amiga mía. Que delicia, que sabor y que salsa con cebollita bien picada y con el punto de sofrito justo.

Desde entonces, la búsqueda de una conserva que pueda suplir las creaciones de Maitetxu ha sido un trabajo de pobre resultado. El pasado lunes realizamos una cata para ver el estado de las conservas en esta especialidad.

  Cabo de Peñas Cuca Carrefour Javimar E.F. 7.2 7.5 7.9 8.2 L.B. 4.5 6.5 5 6 R.P. 4.9 6.4 7 6 P.M. 5.2 7.9 6 6.5 Resultado 5.4 7.07 6.4 6.6

En general, la calidad es aceptable pero el sabor no está tan logrado como en otras conservas. En lo referente al sabor, las dos marcas mejor valoradas han sido Cuca y Javimar. Posiblemente la primera tenga un sabor más equilibrado, pero la segunda tiene un aspecto excelente. En ambos casos, la salsa es aceptable y potente para acompañar con un poco de arroz blanco (también de conserva). La lata de Carrefour ofrece un producto más pequeño de tamaño, pero muy rica en la textura del relleno. Además es una conserva sin gluten que amplía la posibilidad de consumo a aquellas personas que no lo toleran.

Posiblemente, el mayor fiasco cae sobre Cabo de Peñas. Las tres piezas de la lata tienen un aspecto delicioso, pero el relleno tiene un punto insípido que lo llevó a alcanzar la peor puntuación de la cata. Además en la prueba, el aceite de girasol de su conserva demostró no estar a la altura de nuestro delicado aceite de oliva. Quizás el sabor, la textura y la presentación no sean los mismo, pero los chipirones en lata manchan igual que los caseros la camisa de los domingos. Qué tiempos aquellos.

ETIQUETAS:
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