TAG Heuer Monza: el cronógrafo que lleva medio siglo midiendo la emoción de las carreras
A cincuenta años de su debut, TAG Heuer celebra el legado del Monza con una edición limitada de 500 piezas que recupera la esencia del icónico cronógrafo nacido junto a Ferrari y la Fórmula 1, ahora con materiales y tecnología pensados para la competición contemporánea.

Pocas piezas cuentan una historia tan ligada al automovilismo como el TAG Heuer Monza. Cada línea de este cronógrafo guarda el recuerdo de un circuito, una victoria y una época en la que la medición del tiempo se convirtió en parte del espectáculo. Medio siglo después de su lanzamiento, la Maison recupera ese espíritu con una edición aniversario que mira hacia el pasado sin perder de vista la ingeniería del presente.

La celebración llega en uno de los escenarios más simbólicos del calendario de la Fórmula 1: el Gran Premio de Italia en Monza. Antes de que los motores tomen la pista, TAG Heuer presenta el Monza Flyback Chronograph, una edición limitada de 500 relojes numerados que rinde homenaje al modelo de 1976 y escribe un nuevo capítulo dentro de una de sus colecciones más emblemáticas.
La historia del Monza comenzó mucho antes de convertirse en un objeto de colección. En 1971, Heuer inició su alianza con la Scuderia Ferrari como cronometrador oficial, una relación que cambió el vínculo entre la alta relojería y la máxima categoría del automovilismo. Cinco años después, el campeonato mundial conquistado por Niki Lauda inspiró el nacimiento de un cronógrafo que adoptó el nombre del circuito italiano y se convirtió en un símbolo de aquella victoria.

La nueva edición conserva esa identidad inconfundible, aunque incorpora materiales que pertenecen al automovilismo de hoy. La caja de carbono forjado de 42 milímetros aporta una ligereza extraordinaria y un acabado marmoleado único en cada reloj, mientras su silueta tipo cushion mantiene la personalidad deportiva que distingue al Monza desde su reinterpretación contemporánea.
El diseño del dial recupera detalles del cronógrafo original con una lectura completamente actual. Los contadores negros mate, los acentos en rojo y las agujas blancas tratadas con Super-LumiNova crean un contraste pensado para ofrecer máxima legibilidad, acompañado por una escala taquimétrica y otra pulsométrica que recuerdan el origen funcional de esta pieza en la competición.

En el reverso aparece el corazón del reloj: el calibre de manufactura TH20-12, certificado por COSC y equipado con función flyback. Esta complicación permite reiniciar y volver a medir un intervalo con una sola pulsación, una solución creada para contextos en los que cada fracción de segundo define el resultado. Una herramienta concebida para el ritmo de la pista y adaptada al pulso de la relojería contemporánea. Cincuenta años después de celebrar un campeonato mundial, el TAG Heuer Monza vuelve a ocupar un lugar privilegiado dentro del universo de la Maison. Su correa de piel negra perforada con costuras rojas completa una pieza que conserva el carácter de los grandes cronógrafos de carreras y recuerda que el tiempo, en el automovilismo, siempre ha sido parte de la emoción.