Montblanc escribe la noche de Bram Stoker
La nueva Edición Escritores convierte el universo de Drácula en una colección de instrumentos de escritura marcada por el misterio, la ciencia victoriana y una artesanía de precisión.

Drácula ha conseguido instalar un mito imaginario colectivo con mucha fuerza. Publicada en 1897, la obra de Bram Stoker transformó al vampiro en una figura literaria perdurable y convirtió la tensión entre superstición, ciencia y fascinación por lo desconocido en uno de sus grandes motores narrativos. Montblanc toma ese universo como punto de partida para una colección que convierte la escritura en objeto de deseo.
El rojo y el negro dominan una estética cargada de simbolismo. La sangre, el veneno, la noche y la mordedura aparecen traducidos mediante resinas preciosas, metales y grabados, mientras la silueta de los instrumentos remite a la jeringa de Pravaz, innovación médica del siglo XIX vinculada a las transfusiones de sangre presentes en la novela. La literatura adquiere así una dimensión física, casi cinematográfica.

La Edición Limitada 1897 mira hacia la transformación de Drácula en murciélago mediante un diseño escultórico que recuerda unas alas plegadas. La plata maciza ennegrecida, los granates rojos y las referencias al Teatro Lyceum de Londres, ligado a la trayectoria profesional de Stoker, convierten cada detalle en una pieza de su biografía. Incluso el plumín incorpora las máscaras de la comedia y la tragedia, un guiño a su pasado teatral.
La Edición Limitada 93 dirige la mirada hacia la faceta científica del escritor. Sus 93 unidades evocan el año en que Stoker comenzó a escribir Drácula, mientras el oro blanco ennegrecido, los elementos mecánicos y los motivos inspirados en la jeringa de Pravaz evocan el interés del autor por la medicina y el progreso tecnológico. Los nudos celtas vinculados a su hermana Matilda y los detalles Arts and Crafts añaden una dimensión familiar e histórica.

En la cúspide de la colección, la Edición Limitada 8 concentra una extraordinaria riqueza ornamental. Ajos y rosas silvestres, esmalte, nácar, oro macizo, diamantes y granates recrean los símbolos protectores frente al vampiro. El resultado convierte la pieza en una demostración de métiers d’art, con engaste, grabado y esmaltado ejecutados con una precisión propia de la alta artesanía.
La colección se completa con una tinta púrpura, un cuaderno negro de textura aterciopelada y gemelos de acero con jaspe, prolongando la atmósfera de la novela fuera del instrumento de escritura. En Montblanc, la pluma vuelve a ocupar un territorio singular: ese punto de encuentro entre literatura, objeto y memoria que permite sostener una historia con la mano. Con Bram Stoker, la escritura adquiere además una sombra propia; una capaz de recordarnos que algunos relatos nunca dejan de transformarse.