Theo James, un caballero ambicioso
Theo James empezó muy arriba. Después, dudó de su propia vocación como actor y ahora la ha reencontrado gracias a las series The White Lotus y, sobre todo, The Gentlemen.

IRENE CRESPO
FOTOGRAFÍA: DANNY KASIRYE / NETFLIX
Theo James (Oxford, Gran Bretaña, 1984) empezó a fantasear con ser actor cuando vio a Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo. Sin embargo, volcó su vocación artística primero en la música y estudiando Filosofía. Tras graduarse, y viendo poco futuro en los instrumentos, ingresó en la prestigiosa Bristol Old Vic Theatre School y de ahí salió directo a pequeños papeles en títulos visibles, como Conocerás al hombre de tus sueños (Woody Allen, 2010) o aquel amante turco de corta vida en Downton Abbey. Su salto a la primera línea de Hollywood llegó por pura casualidad: se presentó al casting de la franquicia millonaria Divergente, porque habían cancelado su vuelo de vuelta a Londres. No pensaba ir, no estaba seguro de querer perder su vida anónima, pero se presentó y le eligieron a él entre mil candidatos. Aceptó y, junto a Shailene Woodley, protagonizó tres películas en dos años (2014-2016). Después, se cerró. Empezaron las dudas sobre este mundo, sobre la fama, aunque continuó una carrera por inercia de grandes presupuestos como Underworld: Guerras de sangre (2016) y otros de más pretendido prestigio como Zoe (2018) o la serie Sanditon (2019).

En la pandemia, sus dudas se acrecentaron, y a punto estuvo de abandonar la interpretación a tiempo completo para orientar su vida hacia las ciencias marinas. Y entonces llegó Mike White, actor y cómico reconvertido en uno de los creadores más rentables de Hollywood gracias al éxito de la primera temporada de su serie, The White Lotus, donde un grupo de millonarios lo pasaban regular en un hotel de lujo en Hawái. Para la segunda temporada, trasladada a Sicilia con la misma premisa, White pensó en Theo James como un rico chulo y ególatra, un hombre muy alejado de la masculinidad tranquila que el actor siente y traslada. Le asustó el reto, pero encontró la forma de afrontarlo y de divertirse haciéndolo: el papel fue suyo y una nueva etapa arrancó para él. Desde fuera le llegaban más ofertas; desde dentro, había reencontrado su amor por la actuación.
Guy Ritchie no lo ha confirmado, pero es probable que viendo The White Lotus pensara en Theo James como el protagonista de The Gentlemen, la serie en la que estiraba la idea iniciada en su película de mismo título (2019) y por la que este actor ha seguido explotando su lado cool y elegante. En la primera temporada, estrenada hace dos años, James, como El Duque, acababa de heredar su título y así se enteraba de que el verdadero negocio familiar era una gran plantación de marihuana. Al final de aquellos capítulos, se arremangaba el traje de tweed y decidía meterse de lleno en el negocio para hacerlo crecer ampliando plantaciones con otros nobles de países europeos. La segunda temporada (estrenada en Netflix el 3 de septiembre directa al top 10) arranca por eso en Italia, donde conoce a una condesa (interpretada por la actriz italiana Benedetta Porcalori) que endulzará un poco su codicioso viaje a las cloacas de la aristocracia inglesa.

“Mi personaje intenta abarcar más de la cuenta y se adentra en aguas profundas y oscuras –nos explicó el propio James en una reciente entrevista vía Zoom–. Su ambición lo lleva a un punto en el que comete muchos errores y, en última instancia, se extralimita”. Pero ahí estará Susie (Kaya Scodelario) para poner cabeza y corazón, su socia, amiga, confidente… ¿Enemiga? “Entre los dos han logrado que este negocio sea un éxito, y Susie está muy orgullosa de ese trabajo conjunto, pero uno de los principales obstáculos serán sus dudas para librarse de su padre y estar segura de que la inversión que ha hecho en Eddie dará sus frutos”, explica Scodelario. La suya es una involucración “más emocional”, frente a la más fría y ambiciosa que protagoniza Eddie.
De hecho, Ritchie ha comparado esta temporada de The Gentlemen con El padrino II para explicar ese giro hacia una oscuridad irreversible. Y aun así, o quizá por eso, Eddie Horniman, El Duque, es aún más caballero que antes. O, al menos, Theo James, visiblemente cómodo en el nivel de fama y trabajo que ha alcanzado (con una feliz familia en casa), es más gentleman que nunca. “Un caballero es alguien que posee fortaleza moral y se mantiene firme en sus propias convicciones”, dice en serio, casi hablando de él mismo, para después reírse en seguida un poco, porque esa es su máxima: “No tomarse en serio ni su trabajo ni a uno mismo”, y así llevar mejor los altos y bajos de una profesión que, por fin, parece disfrutar plenamente.