Guía Gentleman: Etiqueta profesional
Nueva entrega de nuestra Guía Gentleman, en este caso enfocada al trabajo. Con una premisa: ni los viajes ni las prisas pueden menoscabar la elegancia.

ABRAHAM DE AMÉZAGA
ILUSTRACIÓN: SOFÍA ARCHILLA
El otoño que ahora comienza es momento de reorganizar el armario, dando paso a propuestas para las temporadas más frías y, probablemente, lluviosas. Teniendo como referente a un hombre que viaja por motivos laborales, que hace y deshace maletas con relativa frecuencia y no siempre con demasiado tiempo ni espacio, que acude a almuerzos y cenas de trabajo, también a eventos y presentaciones, en esta ocasión hemos dirigido las preguntas y respuestas de nuestra guía a este terreno.

Qué trajes portar en el equipaje, con qué atuendo viajar, cuántas camisas, el tipo de calzado…, sin olvidar los complementos, así como todo aquello relacionado con las buenas maneras y el protocolo profesional. Una guía en forma de pregunta-respuesta que pretende tener en cuenta, además, que los ambientes y situaciones pueden variar en una misma jornada y que hay que encontrar soluciones versátiles que no menoscaben la elegancia y que, en la medida lo posible, quepan, además, en una maleta.
El ejecutivo viajero

Doblar la chaqueta o el traje cuidadosamente puede minimizar las arrugas.
1.¿Cuántos trajes debería llevar un hombre en un viaje de negocios de tres días?
Dos sería el número adecuado. Para variar y por si se mancha o estropea uno de los dos.
2.¿Es mejor viajar con un traje puesto y otro en la maleta, o llevarlos todos dentro?
La segunda opción es la más acertada. Si no, intentemos que el traje que portemos durante el viaje sea de un tejido que no se arrugue fácilmente.
3.¿Hay colores o estampados que convenga evitar?
Por supuesto. los “excesivamente llamativos, los grandes contrastes y, sobre todo, los estampados muy protagonistas”, según las recomendaciones del influencer de moda masculina Pau Benedito (conocido como Paucho en la redes).
4.¿Qué calzado elijo si no facturo y solo puedo llevar un par?
Benedito no lo duda: “Un mocasín de piel o ante, un derby de líneas sencillas o incluso un Oxford, si el contexto es más formal, son buenas opciones”.

5.¿Cómo hay que guardar un traje para que llegue lo menos arrugado posible?
Siempre es mejor una funda de traje, aunque si este va en la maleta hay que doblarlo lo menos posible (primero la chaqueta y luego el pantalón) y no poner nada encima que lo pueda arrugar.
6.¿Qué prendas básicas no deberían faltar nunca?
Sin duda, la chaqueta. “Una estructurada marca la silueta”, mientras que una “desestructurada se adapta al cuerpo”, nos explican desde la casa de sastrería Cifonelli.
7. ¿Y las camisas, cuáles son las más adecuadas?
Tiene que acompañar fielmente a los trajes. “Una camisa impecable, sencillamente. Si tiene un corte perfecto y se lleva bien, es suficiente”, señalan los mencionados maestros sastres.
8.¿Cuántas llevaría para un viaje de negocios de tres días? ¿Una por día o alguna de repuesto?
Cuatro: una para cada día, y una cuarta en caso de que se transpire demasiado o haya manchas en las anteriores.
9. ¿Qué prendas permiten multiplicar los looks sin tener que llenar la maleta?
Las blancas y las de color azul claro son las más versátiles.
10. ¿Qué prendas merece la pena llevar puestas durante el viaje para ahorrar espacio en el equipaje?
Abrigo, traje, camisa, corbata, zapatos y un maletín. El look ideal.
11. ¿¿Un look ideal para una jornada laboral?

Abrigo, traje, camisa, corbata, zapatos y un maletín. El look ideal.
Un abrigo ligero, y no de un largo excesivo, o una gabardina forman, con un traje, la parece perfecta para cualquier ocasión en un contexto de trabajo. Por supuesto, no debe faltar un buen calzado y, como herramienta práctica pero que dota de personalidad, un maletín. Claramente, uno de los dos trajes, pero siguiendo las recomendaciones de anteriores preguntas para evitar arrugas excesivas durante el viaje y aprovechar la prenda después.
Almuerzos y cenas de trabajo
12. ¿Qué look es el más adecuado para una comida de trabajo: traje completo, americana y pantalón o algo más relajado?

Tanto el primero como el segundo son correctos, dependiendo del contexto: nivel de formalidad del encuentro, rango profesional de los asistentes, lugar y naturaleza de la reunión.
13. ¿Hay que quitarse la chaqueta al sentarse a la mesa en una comida de negocios?
Lo más propio es desabrocharse la chaqueta del traje. Luego, al levantarse, se vuelve a abrochar. Las reuniones de trabajo en torno a una mesa tienen sus porpias reglas, aunque dependen mucho del contexto.
14. ¿Es apropiado remangarse la camisa? ¿En qué momento?
Depende de la formalidad del encuentro, de la confianza que tengamos con nuestro interlocutor y si llevamos mucho tiempo con él. Ante la duda, mejor no hacerlo.

Las reuniones de trabajo en torno a una mesa tienen sus porpias reglas, aunque dependen mucho del contexto.
15-¿Qué prendas funcionan especialmente bien para pasar de una reunión a una cena de trabajo?
“La clave está en elegir prendas versátiles, que mantengan cierta formalidad pero que no resulten excesivamente rígidas. Una americana desestructurada, una camisa Oxford o un polo de punto fino combinados con un pantalón de vestir o unos chinos de buen corte funcionan especialmente bien”, nos cuenta Paucho.
16. ¿Qué hacer si el restaurante es informal pero luego hay una reunión importante?
Se puede ir al almuerzo con la corbata en el maletín y luego, ponérsela.
17.¿Dónde conviene dejar el abrigo, el bolso o el maletín durante la comida?
En el guardarropa, si lo hay. Si no, el abrigo puede colocarse en el respaldo de la silla y el bolso o maletín junto a nosotros, procurando que no estorben al comensal de al lado ni obstaculicen el paso.
18.¿Es apropiado aflojarse la corbata?
Depende de la confianza que tengamos con nuestro interlocutor y del tono del encuentro. Ante la duda, es preferible mantenerla bien puesta. Ciertos accesorios bien elegidos pueden elevar cualquier look.
19. ¿Y si nos manchamos la ropa durante el almuerzo o cena?
Pedimos discretamente al camarero un sifón con agua fría y tratamos la mancha con cuidado. Si no sale, seguir comiendo con naturalidad y ocupamos de ella después.
Los accesorios que no fallan

Ciertos accesorios bien elegidos pueden elevar cualquier look.
20. ¿Qué tipo de maletín es más adecuado para un hombre de negocios: rígido, de piel, de tela o tipo mochila?
“A la hora de elegir un bolso, un maletín o una mochila, hay que tener realmente en cuenta el tipo de uso que se le va a dar, el medio de transporte y, sobre todo, lo que necesitamos llevar con nosotros a diario”, nos explica Fedor Savchenko, propietario y director artístico de la casa de lujo Desmalter.
21. ¿Cuándo es apropiado sustituir el maletín tradicional por la mochila?
Si nos desplazamos en moto o bicicleta, es mucho más práctica esta última opción.

22. ¿Y para portar el ordenador?
“Con la evolución de lo digital, prácticamente ya no podemos salir de casa sin nuestro teléfono o nuestro ordenador. Los estuches, fundas y bolsos para ordenador se han convertido, por tanto, en auténticos must-have para el hombre de negocios”, apunta Savchenko.
23. ¿Es mejor combinar el color del maletín con los zapatos y el cinturón?
Tradicionalmente, suele ser así, aunque si bien cinturón y zapatos pueden ser del mismo color, en el caso del maletín, no necesariamente. Basta que este armonice con el conjunto.

24. ¿Qué accesorios pueden elevar un look de negocios sin resultar demasiado llamativos?
Una buena corbata, un reloj de pulsera de aire retro y unos zapatos de calidad.
25. Reloj, cinturón, zapatos, gafas…, ¿hay algún complemento en el que merezca especialmente la pena invertir?
Por este orden: los zapatos, el cinturón, el reloj y las gafas. Apostar siempre por propuestas atemporales.
26. ¿Es correcto llevar calzado deportivo?
Para el fin de semana o para correr, sí. Con un traje y en reuniones profesionales, no.

27. ¿Es posible llevar un jersey al trabajo?
Los jerseys finos de cuello vuelto, bajo una envolvente americana o un ligero abrigo, son muy propios en otoño y en días como los viernes, supuestamente de estilismo más relajados por aquello del casual friday.
28. ¿Y en cuanto a perfumes?
Conviene utilizar fragancias con más cuerpo que las veraniegas, pero que no desprendan aromas demasiado intensos, que puedan incomodar a nuestro entorno.
Ojo al protocolo profesional
29. ¿Qué importancia tiene la puntualidad en el ámbito profesional y qué demuestra sobre una persona?
En todos los ámbitos, tanto en el personal como en el profesional, es de obligado cumplimiento. Si es por fuerza mayor (atascos, retrasos en aviones, trenes…), conviene intentar avisar lo antes posible, avanzando unas disculpas.
30. ¿Quién debe saludar primero en un encuentro formal?
La persona que entra en un lugar, oficina, ascensor, sala de reuniones… es la que debe saludar en primer lugar.
31. ¿Dar la mano sigue siendo el mejor modo en un encuentro profesional?
Sin duda. De manera empática, mirando a los ojos del interlocutor, con calidez, pero sin apretar demasiado.
32. ¿Cuándo conviene quitarse las gafas de sol, al llegar a una reunión o al saludar a alguien?
En ambos casos. Las gafas de sol son solo para los exteriores soleados. En interiores, nada de sombreros ni de este tipo de lentes.
33. ¿Qué hacer con el móvil mientras dura una reunión o una cita de negocios?
Mantenerlo en silencio o apagado.
34. ¿Qué pequeños errores de vestimenta pueden transmitir una imagen poco profesional?
Llevar un cuello de camisa apretado, una corbata muy por encima del cinturón o unos zapatos no limpios son algunos de esos errores.

35. ¿Puede resultar un sombrero demasiado serio o imponer?
En un espacio exterior, no, aunque en interiores siempre hemos de ir con la cabeza descubierta. Los de fieltro son perfectos para el invierno, mientras que los de paja toquilla ecuatoriana, los conocidos como panamá, nunca fallan en lugares cálidos.
36. ¿Cuando nos presenten a alguien y estamos sentados, ¿qué es lo que debemos hacer?
“Ponernos siempre de pie”, como recuerda el experto en protocolo Ramón Piqué.

Maletines prácticos y con personalidad.
37. ¿Cuándo empezamos a comer?
Sin duda, cuando nuestro anfitrión lo haga; no antes.